Imprescindibles

No se pierda... Mi última corrida Hice un buen servicio en...

sábado, 22 de diciembre de 2007

Sergio


Allí estaba puntual, al día siguiente, a la hora que me habían enviado por mensaje. Me abrió la puerta Sergio en calzoncillos, frotándose los ojos y se fue directo a tirarse al sofá del salón; de el resto de los chicos no había señal. Nunca antes había visto a Sergio con tan poca ropa, él, que siempre iba vestido como un pincel con ropa pretenciosa; si lugar a duda, su ropa ocultaba muy bien sus anchas caderas con un ligero michelín por encima y el denso vello, que siempre se veía asomando por el cuello de su camisa, era representativo del resto de su cuerpo peludo.
-          Haz el baño, que está hecho un asco – me dijo con desgana.

viernes, 21 de diciembre de 2007

Preparo una fiesta


-          La semana que viene vamos a hacer una fiesta de viernes. Ven antes de las 4.
Fue la frase de Sergio antes de que me fuera de su casa la semana anterior, casi sin que me diera tiempo a responder, cerrando la puerta de tras de mí. Todavía atónito había confirmado que, lo que querían era que doblara turno, y que fuera el jueves como siempre y además el viernes. Tuve que apurar un montón de trabajo, que me llegó ese jueves a la noche, para poder estar libre a la hora estipulada pero conseguí llegar allí a las cuatro menos cuarto.

sábado, 15 de diciembre de 2007

Una cosa llevó a la otra


Aunque estaba claro que Mario y yo no congeniábamos para una relación estable, debido a que él se mostraba completamente indiferente con el hecho de que yo fuera esclavo, nos lo pasábamos muy bien juntos. Las conversaciones eran amenas, y era capaz de hablar con él de cualquier cosa, tanto de mis últimas experiencias con Amos o dominantes, que él escuchaba divertido, interesado en conocer más detalles, quizás solo por cortesía; como de cualquier otro tema de actualidad. A él le gustaba mucho hablar de política de los Estados Unidos, que, aunque era un tema al que yo nunca le he prestado mucho atención, tenía muchos más datos que la mayoría de las personas.
Además, como nos fuimos dando cuenta poco a poco, Mario no rechazaba mis servicios domésticos. Aún no estando interesado en que yo hiciera ningún tipo de labor en su casa, se dejaba tratar extremadamente bien cuando estaba en la mía, y me dejaba servirle las bebidas, la comida y hacer que su estancia fuera, en general, lo más confortable posible.
Una cosa llevaba a la otra, y terminó intentando besarme. Yo no le había dado pie, pero no le rechacé en ese momento, ya que realmente me apetecía ver si podría darle placer sexual a Mario. Como era de esperar, el sexo fuer realmente suave, pues Mario no llegaba a tratarme como el verdadero esclavo que soy. Nos quitamos la ropa mutuamente, disfrutando de nuestros respectivos cuerpos, el suyo, atlético y con un vello corto por todo el cuerpo, incluidas su entrepierna y su culo; el mío bastante más trabajado en el gym, y sin ni un solo vello por ninguna parte.

viernes, 14 de diciembre de 2007

Un amigo


Cuando el diablo no tiene nada que hacer, con el rabo espanta las moscas. Y algo parecido me pasaba a mi cuando no tenía nada de trabajo y mi lista de contactos disponibles estaba vacía. Había conocido hace unos días a un chico muy joven, que apuntaba maneras como Amo, y con el que había tenido una sesión completamente maravillosa, y eso había dejado relajado todo mi cuerpo; aparte de seguir sirviendo en la casa de los estudiantes todas las semanas.
Así que ante el aburrimiento y sin necesidades urgentes como esclavo, ojeé mi agenda de contactos en el móvil y encontré un nombre que no conseguía identificar. Seguía re-leyendo mensajes en las redes sociales, cuando la cabeza me hizo clic y decidí escribirle a ese chico. Nos había presentado una pareja de estadounidenses, conocidos míos, que estando en Madrid de vacaciones unos días se habían empeñado en ejercer de alcahuetes, sabiendo de mi sexualidad, pero no de mis gustos.

jueves, 6 de diciembre de 2007

Antonio


Las tardes de mayordomo se desarrollaban como de costumbre, ya desde hace varias semanas sin que hubiera cambios en la rutina, salvo que yo salía de esa casa cada día más orgulloso (y caliente) de servir a ellos maravillosos estudiantes heteros.
Antonio solía llegar siempre un poco más tarde que yo. Parece que los jueves era el día que jugaba el partido de futbol con los colegas. Su ritual era siempre idéntico. Llegaba sudado con su camiseta blanca, creo que del Real Madrid, y unos pantalones cortos negros. Saludaba rápidamente a sus compañeros y se iba directo al baño, desde donde se oía la ducha durante unos largos minutos, y volvía de su habitación, con ropa de andar por casa, al salón para coger el ritmo de sus compañeros tomando cervezas. Las pocas veces que yo ya había limpiado el baño cuando él llegaba, Sergio me recordaba que revisara el baño cuando Antonio me pedía la primera cerveza.
Esa tarde la rutina cambio ligeramente, pues Antonio entró dando un portazo y se pasó un montón de tiempo dando voces en el salón que yo no comprendí muy bien pues estaba dentro del baño ensimismado en la limpieza y algo preocupado por no haberlo acabado antes de su llegada. Y así seguía yo cuando el entró a la ducha y no pude evitar dar un salto del susto cuando fui sorprendido mientras limpiaba el gran espejo que ocupaba media pared.
-          Fuera!

jueves, 22 de noviembre de 2007

Tarde de Mayordomo


Ya había pasado más de un mes desde la primera demostración de fuerza de Sergio ante sus compañeros en el piso de estudiantes y yo pasaba la semana entera deseando volver a esa casa para hacer de sirviente domestico para esos chicos.
La semana anterior habían decidido que los miércoles no eran el día perfecto para que yo fuera, si no los jueves. Ese día se convertiría desde entonces en la tarde de las cervezas y el mayordomo. Yo les llevaba un pack enorme de cervezas cuando entraba por la puerta y se las iba llevando al salón, cuando las pedían, mientras ellos veían la TV y discutían a voces sobre cualquier cosa en la que no estuvieran de acuerdo. Mientras, yo hacía mis ya habituales tareas de limpieza: baño, cocina, lavadora, barrer, fregar, tender… y la mayor diversión llegaba cuando me llamaban al salón para desempatar alguna de las discusiones que estaban teniendo.

viernes, 16 de noviembre de 2007

Samuel quiere saber


Por primera vez fue Samuel el que tomó la iniciativa para que nos viéramos; parecía muy excitado por saber todo sobre mi servicio doméstico a los estudiantes. Aunque el tiempo ya estaba bastante frio, encontramos una terraza con calefactores que le permitiría fumar tranquilamente la cajetilla de Lucky, que acababa de sacar de mi bolso para dársela a Samuel, mientras el camarero venía con la primera cerveza para él y un agua sin gas para mí.
Realmente Samuel no sabía por dónde empezar.
-           ¿Qué haces en su casa?

-          ¿Van en pelotas delante de ti?

-          ¿Te hacen quitarte la ropa para limpiar?

-          ¿Se ríen de ti?

-          ...

martes, 6 de noviembre de 2007

Un año más tarde


Para mí era una fecha especial. Cumplía un año viviendo en Madrid y me sentía como si fuera mi cumpleaños de nacimiento, como si fuera, no un año más viejo, pero sí un año más esclavo. Como si ese primer año en Madrid me hubiera hecho crecer solamente como esclavo y no me hubiera envejecido.

-          ¿Será que mi vida se ha detenido durante este año? – llegué a pensar.

miércoles, 24 de octubre de 2007

Probado como Criado



Después de un par de visitas habiendo pasado allí muchas horas, ya tenía cogido el truco a la casa e iba por allí 1 día a la semana durante unas 3 horas; ya hasta me parecía una tarea rutinaria el llegar a casa de los estudiantes y ponerme a limpiar mientras ellos se descojonaban de risa en el sofá con la serie de turno que estaban viendo esa tarde.
Pero ese día, solo Sergio estaba en casa y nada más abrirme la puerta me dijo que empezara por la cocina que tenían que tenerla limpia a fondo. Me puse con ello solo contestando “Buenas tardes. Sí, como quiera”.
Mientras empezaba con la ya típica montaña de cacharros sin fregar en la cocina, notaba que me estaban vigilando; probablemente, por lo extraño de estar en esa casa sin el jaleo de los tres estudiantes; solo Sergio hacía algo de ruido mientras leía unos folios sentado a la mesa camilla del salón, en lo que yo supuse que era “estudiar”.

sábado, 20 de octubre de 2007

y tenía un amigo allí?


Volví con la cara limpia y un billete grande, sujeto a la goma de mi suspensorio. Tuve que dejar las monedas de propina cuando pedí mi refresco de naranja, porque no tenía donde meterlas y no quería hacer otro viaje a la taquilla. Alex seguía disfrutando su copa con cara de satisfacción, pero alguien se había parado a hablar con él y parecían tener una conversación bastante animada, así que me quedé a un lado.

Pronto Alex me llamó, moviendo su mano hacia mí con gesto de que moviera el culo para allí, así que fui rápidamente al lado de su silla, dejando mi refresco apoyado en la barra.

Alex en público


Llevaba varios intentos de volver a verle, pero, o contestaba que estaba fuera de la ciudad, o ni siquiera contestaba, así que lo dejé por imposible. Por eso me sorprendió tanto su mensaje, aunque también por el tipo de propuesta “¿Salimos de fiesta el viernes?”. Acepté, por liberar mis dudas sobre sus intenciones, con un mensaje rápido “Sí”. No tuve más noticias de él.

miércoles, 10 de octubre de 2007

Los Estudiantes


La verdad es que creo que le echaron 2 cojones. Sólo tardaron un par de semanas en llegar a un acuerdo, con los puntos obvios que me esperaba y que me hicieron llegar a través de Samuel. Y allí estaba yo, en un piso del barrio de Moncloa delante de los 3 chicos, de nombres Sergio, Antonio y David y que ahora mismo mi mente mezcla en su cabeza sobre quién es quién.
-          ¿Por dónde quieren que empiece?

sábado, 22 de septiembre de 2007

Una gran idea de Samuel


Aparte de alegrarme gratamente la vista, el invitar a unas cañas de vez en cuando a ese chico “armarizado” que todavía estaba en la universidad y que había conocido, estando él muy borracho una noche a la puerta de un bar de chueca nada recomendable las pocas veces que había salido de fiesta, me reportaba unas conversaciones realmente graciosas y que muchas veces se subían demasiado de tono.

martes, 4 de septiembre de 2007

Una fantasía muy corta




-          Y me esperas en pelotas? – escribió

-          OK - contesté a través del teclado de mi portátil.





Otra tarde de aburrimiento en la que había acabado en el chat, esperando una buena propuesta. En este caso era algo bastante normalito; pero me apetecía cumplirle esa fantasía, a este chico que parecía bastante majo, y que había insistido en preguntarme cual era mi tipo de chico, para comprobar que me gustaría. Pero parte de la fantasía era que no nos viéramos, y que fuera completamente sorpresa.
Accedí a todo lo que pidió y le pasé mi dirección. Me dijo que tardaría solo 15 minutos, pues estaba por la zona, conectado desde un dispositivo móvil.

miércoles, 25 de julio de 2007

Una sesión normalita


La conversación en la página de contactos fue rápida, para pasar a WhatsApp. Desde allí tampoco hablamos mucho, simplemente me dio las instrucciones de cómo tenía que esperarle en mi casa al día siguiente, a la hora que habíamos pactado. Las reglas eran sencillas, en suspensorio, de rodillas detrás de la puerta abierta y con un plug metido en mi culo.

Quince minutos antes de la hora prevista ya me había avisado que estaba en camino y yo ya estaba duchado y bien limpio. Coloqué la mesa de centro perpendicular al sofá, dejando dos plazas con sitio de sobra a su frente, y en la esquina más cercana al él, coloque el cenicero con una cajetilla de Lucky sin abrir y el mechero. Decidí que el mejor sitio para los 20 euros que habíamos acordado, por molestias de desplazamiento, sería debajo del cenicero y allí los sitúe en un solo billete.


domingo, 1 de julio de 2007

Miento


Miento diciendo que no hubo anécdotas reseñables la noche del sábado al domingo, ya que no fue una noche ni parecida a las dos anteriores. Para empezar, tuve una gran afluencia de vistas entre las 10 y las 12, supongo que por el fin de la manifestación. Se llegó a formar un grupo, que se tomaba las cervezas mientras miraba como yo chupaba a través del cristal, esperando un turno para el que no parecían tener prisa.

sábado, 30 de junio de 2007

Medio dormido


Medio dormido, busqué mis suspensorios por el suelo del salón y me dirigí frente al cristal del glory. Un nuevo grito, de una voz joven, que ya había bebido demasiado, me hizo despertar completamente.
-          ¿Estás ahí? No voy a pagar, ¡eh! -gritaba la voz inestable.

Hasta el salón...



Justo después de que sacara al cubo del recibidor mi último pack de cervezas, entre mi última bolsa de hielo, ya casi deshecho, una conversación entre risitas no contenidas se oyó ascender por la escalera. Me prepare delante del cristal, que tenía la cortina cerrada del otro lado. La conversación se escuchó finalmente ya en mi recibidor y distinguí unas 4 voces diferentes, que toqueteaban los paneles tropezando con ellos. Por supuesto encontraron la cortina y se hizo un pequeño silencio, roto por unas carcajadas, y un cuchicheo que llevó a la primera polla, bastante peluda, a aparecer por el agujero del glory. Me dediqué a ella mientras la conversación, las risitas y los toqueteos en los paneles continuaban al otro lado, cada vez en tono más alto, acompañados del ruido del mechero y de latas de cerveza que se abrían.

viernes, 29 de junio de 2007

Los primeros visitantes de la casa


Los primeros visitantes de la tarde no se percataron casi de la presencia de las cervezas, pero una vez uno de ellos había dejado la lata vacía por el recibidor, las cervezas empezaron a volar. De la misma forma, comencé a oír ruidos de mecheros, mientras yo me dedicaba esmeradamente en la labor de comerle el rabo al tío que estuviera en mi recibidor.
En los momentos que no oía ruido en las escaleras, me asomaba por el panel lateral para comprobar el nivel de cerveza y vaciar el cenicero en una bolsa de basura. Tuve que sacar un par de mecheros más que había por casa, ya que estos tenían una elevada tendencia a desaparecer de la pequeña repisa del recibidor. Al día siguiente, compraría unos cuantos más. En una de estas escapadas, me agachaba para recoger una de las latas vacías, en una esquina del recibidor, cuando noté una disminución de la luz que entraba por la escalera.
No me dio tiempo a dirigirme hacia el panel lateral; una mano caliente se posó sobre mi nalga izquierda, desnuda gracias al suspensorio blanco, y una voz grave dijo “Chúpamela aquí mismo”.

Me desperté entrada la mañana



Me desperté entrada la mañana y seguí mi rutina habitual hacia el gimnasio. Después de la comida, y de una buena ducha relajante, volví a revisar mi bloc de notas intentando recordar todas y cada una de las 18 pollas que habían pasado la noche anterior por mi glory.
Salí a hacer unas compras y de nuevo, a las 17:00, estaba preparado para lo que me había planteado. Mientras guardaba las bolsas de hielo en el estrecho congelador de mi casa y ajustaba las latas de cerveza en mi refrigerador, noté como una sonrisa se dibujaba en mi cara. Revisé mi móvil y conteste unos 4 mensajes del día anterior, confirmando lo que había comunicado, y constatando que hoy de nuevo, desde las 18:00 horas, con mi dirección y mi piso, y por supuesto, el comentario tan famoso de “PÁSALO”.

Las cuentas del GloryHole


Me di cuenta que el timbre había sonado una vez más, durante el rato que había estado ocupado con mis primeros visitantes (unos 20 minutos), y no había podido atenderlo. Busqué rápidamente un trozo de cartón por la basura de la cocina y corrí escaleras abajo para utilizarlo, usándolo de tope, haciendo que la puerta se quedara abierta. Note algunas “miradas” sobre mí, cuando abrí la puerta del portal en suspensorios, con una notable erección. Me apresuré a cumplir mi cometido y corrí hacia las escaleras. Escuché unos pasos a mis espaldas, cuando comenzaba a subir y corrí escaleras arriba subiendo los escalones de dos en dos.
Deslicé el pestillo tras de mí nada más entrar en mi salón y me situé, como la primera vez, de pie enfrente del cristal. El ruido en las escaleras aumentó, hasta que claramente lo oía en mi vestíbulo. Era una visita más. Adopte mi posición y me dedique al trabajo que me había encomendado para esas fiestas.
Tras varios tiempos muertos sin nadie a quien atender, me fui a dormir a las 2:48 con las siguientes notas en mi bloc:

No estoy seguro de haber aplicado bien el corte de media noche.

jueves, 28 de junio de 2007

A las seis en punto de la tarde


A la seis en punto de la tarde empezaron a timbrar en el portal y, por supuesto, abrí sin preguntar quien. La puerta de mi casa estaba abierta de par en par y el gloryhole bien instalado con la cortina abierta. Mi salón completamente a oscuras, salvo el piloto del aire acondicionado y la bombilla del panel de madera; yo de pie delante del cristal, dentro de mis suspensorios fosforescentes.
Los primeros cuchicheos me indicaron que habían venido dos personas. Por las siguientes risitas, entendí que se habían dado cuenta de que yo no veía para afuera y comprendí que era el momento de ponerme a cuatro patas. La primera polla de mi glory no tardó en aparecer por el agujero circular y lancé mi boca sobre ella con ansias. Las voces al otro lado confirmaban que habían venido dos personas: discutían entre ellos sobre cuando le tocaba al otro.

Orgullo en casa


Conseguí llegar hasta el jueves de la semana del orgullo, entretenido de diversas maneras. La verdad es que me llegaron unos cuantos encargos de trabajo y me dedique hacer vida de monje:
·         10:30 - Desayuno y ducha fría
·         11:00 – Salida para el gym. Ya vestido con la ropa y no duchándome allí para evitar calenturas innecesarias.
·         13:45 – Trabajo desde casa. Con el AC a tope y vestido solo con un suspensorio de diario (blanco)
·         16:30 – Comida delante del ordenador para seguir trabajando con las innumerables conferencias que tenía con Estados Unidos.
·         20:00 – 10 largos en la piscina
·         21:30 – Cena y a seguir trabajando, hasta que todo el trabajo estuviera acabado.

miércoles, 13 de junio de 2007

Manualidades (II)


Era un día caluroso de Junio, quizás un miércoles. La ciudad medio vacía, y la poca decisión de los turistas, hacía que mi Inbox estuviera vacío;  yo deambulaba por la casa, en suspensorios como siempre, al borde del aburrimiento más extremo.

De repente, en mi mente se cruzó la imagen de mi recibidor, que tantas veces había visto de rodillas desde el centro de mi salón. No tarde en darme cuenta que mi idea era factible. Me deslice dentro de unos pantalones de deporte, no demasiado cortos, una camiseta de tirantes y me lance a la calle a hacer las compras para la idea que tenía en mente, parándome 5 minutos en mi antiguo portátil, para buscar la localización de las tiendas que necesitaría.

jueves, 7 de junio de 2007

Alex vuelve de viaje


Recibí un mensaje de Alex y no dudé en aceptar su propuesta. Acaba de aterrizar en barajas y se dirigía a su casa así que le venía bien desahogarse conmigo después de su viaje cuando llegara a casa. Ya tenía apuntada su dirección y sabía llegar así que le confirmé mi asistencia y me metí corriendo en la ducha. Al salir tenía un mensaje diciendo que llegaría en menos de 20 minutos así que me apuré para salir de casa.
Cuando llegué allí nadie contestó al timbre y le mande otro mensaje para confirmar. Esperaba su contestación ansioso cuando lo vi bajarse de un taxi justo enfrente de mí con un pantalón de traje, una camisa que llevaba arrugada por la parte de abajo en señal de haber estado metida por dentro de los pantalones y un pequeño maletín negro. El taxista le bajó una pequeña maleta de cabina del maletero y él me hizo una seña para que le ayudara con ella. Busco la llave su maletín y abrió la puerta dándome el maletín para mi mano libre. Subimos en el ascensor en silencio y abrió la puerta de su casa pasando él primero:
-          Déjalo todo ahí y ven.

jueves, 24 de mayo de 2007

Follado a dos ruedas


Se me había antojado y lo iba a conseguir. Me daba cuenta que mi coche era genial para desplazamientos largos, pero para movimientos más cortos no era útil, y me iba comprar una moto ese mismo día. Había elegido una Honda negra, que me podría llevar ya mismo, y que entraba perfectamente, junto con mi coche, en mi plaza de garaje. Volvía de mi banco con el cheque conformado para pagar la moto al momento, pero me tuve que detener en una tienda a comprarme también un par de cosas que necesitaría para ir en moto.
Me pille un buen mono de moto, que además de útil me resultaba muy sensual, también una buena chupa para el frío, unas botas que nunca vienen de más y por supuesto un casco bastante chulo.
Recién dejaba mi moto en el garaje de mi piso, cuando en el ascensor, mi mente no podía parar y mi polla la seguía, aumentando en mi paquete y comenzando a babear.
-          Habrá que buscar alguien al que le vayan las motos. - pensé.

domingo, 13 de mayo de 2007

Casa de Campo (II)


Sabiendo todo lo que podía esperar con él, con mi polla ya recuperada del último castigo por haberle fallado la vez anterior, decidí aceptar su proposición otra vez, quizás por demostrarme a mí mismo de que podía obedecerle, cuando me llegó su mensaje a primera hora de la mañana “Quiero ir a chulearte hoy”.
Llegó a mi casa como siempre, partiendo la pana, con un cigarrillo encendido, que tiró al suelo de mi salón, pisándolo con sus zapatillas, justo enfrente de mí, desnudo, esperando por él con la puerta abierta. Fue directo a sentarse al sofá, mientras me pidió un whisky con coca cola. Noté mi cara ponerse roja a gran velocidad mientras las palabras salían de mi boca.
-          No me había avisado… -empecé a decir.
-          ¿Y? – me cortó la frase a la mitad – Vete a comprarlo, zorra.

miércoles, 9 de mayo de 2007

El dominante sabía lo que hacía


Cuando por fin sus manos pararon, respire profundamente para recuperar mi aliento; pronto note algo frío deslizarse por entre mis dos nalgas. Una buena cantidad de lubricante dejaba paso a algo que se metía en mi culo, cada vez más abierto, con firmeza. “Para ser un aficionado, está bien equipado” – pensé, pues cuando note mi ojete cerrarse de nuevo, con una ligera presión desde fuera, ya sabía que estaba usando un plug.
Me soltó las muñecas de la espalda pero no me quitó las muñequeras y sentí algo revolotear a mis pies.
-          Ven aquí.
Me incorporé y di la vuelta para ver su dedo señalar una colcha extendida en el suelo, mientras una especie de cadena colgaba del resto de su mano. Me tumbé sobre la colcha y él utilizó la cadena para unir, con cierta distancia, las muñequeras, haciéndolas pasar por una de las patas de acero de la cama. Era una cama vieja y de matrimonio así que en esa postura, de verdad tendría que hacer fuerza para poder separar las manos de allí.

Un Dominante cerca de casa

Era un día de primavera, no especialmente caluroso, lo cual se agradecía. Iba por una de las calles que sale de Gran Vía hacia el barrio de chueca siguiendo las indicaciones del GPS de mi móvil hacía una calle cercana ,pero en la que no recordaba haber estado nunca.
La dirección me la acababa de pasar un chico dominante con el que había conectado por la red social habitual. La conversación había sido muy breve y habíamos intercambiado solo un par de fotos. Era un chico normal pero estaba muy cerca y su carácter dominante me había gustado mucho.
Tal y como habíamos acordado, le escribí cuando llegué a su portal y la puerta de abrió con un largo timbrazo. Recibí el mensaje con el piso al que tenía que subir y lo hice por el ascensor, para calmarme un poco. Atravesé la puerta abierta y me encontré en un largo pasillo con varias puertas con cerraduras. Parecía uno de esos pisos antiguos que se han transformado en hostal de habitaciones minúsculas. Una de las primeras puertas estaba abierta y me dirigí a ella como habíamos acordado.

martes, 24 de abril de 2007

La limpieza de mi piso


Aunque me parecía, en cierto modo contradictorio, ya que en muchas ocasiones dedicaba mi tiempo libre a hacer las tareas domesticas de otros, estaba cansado de hacer las de mi propio piso. Soy extremadamente ordenado, y gracias a eso, no hay mucho que hacer; pero las tareas rutinarias me resultan completamente monótonas, cuando las hago para mi mismo.
Comprobé las tarifas de Madrid y tome la decisión de que podía permitirme que alguien viniera un par de hora,s dos días por semana, a hacerse cargo de la limpieza de mi casa. Solo faltaba responder la pregunta clave…. ¿quién?

domingo, 15 de abril de 2007

Ya de vuelta en casa



Llegamos de vuelta a mi casa. Él seguía en silencio y se había acabado la copa; yo todavía abochornado por no haber cumplido la orden, y temeroso de cuál sería el castigo. Me miró de arriba a abajo haciendo un gesto de “¿y bien?”, mientras se sentaba en el sofá de mi salón y empezaba a subir las piernas a la mesa. Entendí que me tenía que haber quitado la ropa al legar a casa, y así lo hice en tan solo un par de segundos pero cuando iba a quitarme los suspensorios también, él agitó los restos de unos hielos en su vaso de plástico.
Corrí a recoger el vaso y prepararle una nueva copa, esta vez en un vaso de cristal, que le llevé al salón, con la bebida que había comprado horas antes, y yo mismo había traído de vuelta de mi coche en una bolsa verde del chino. Le entregué la copa y me quedé de rodillas a su lado, con la cabeza baja. Él comenzó a beber y se encendió un cigarrillo.
-          ¿Qué hago contigo? – empezó a decir, sin esperar respuesta.

sábado, 14 de abril de 2007

Casa de Campo


Y sí que salimos. Timbró en mi piso a la hora en punto y me dijo directamente que bajara yo. Corrí escalera abajo tras asegurar mi cartera y las llaves en los pequeños bolsillos de mi pantalón corto. Él esperaba de cara al portal apoyado por un hombro en el muro.
-          Date una vuelta para que te vea – dijo rápidamente con sonrisa socarrona en cuanto aparecí abajo, moviendo mi cabeza hacia los lados en su búsqueda.
-          Vas a ser buena puta, ¿verdad? – Dijo mientras yo estaba de espadas dándome la vuelta.
Termine la vuelta de frente a él y contesté con la cabeza baja.
-          Sí, Señor.
-          ¡Vamos! – dijo rápidamente pero sin moverse.
Levanté la cabeza para ver que sucedía.
-          En tu coche -completó.

sábado, 7 de abril de 2007

El chulo de putas


El Amo me lo había avisado en las primeras conversaciones, que le gustaba chulear. Y la verdad, es que lo hacía demasiado bien. Habíamos quedado ya dos veces y a parte de usarme a su antojo para sus necesidades sexuales, tanto orales como anales, tenía una capacidad enorme para hacerme sentir inferior, humillado y sí, una puta para chulear.
La primera vez, su actitud me había dejado completamente sin palabras. Ese Amo que entra en tu casa partiendo la pana y en menos de 10 segundos te sientes tú el invitado en su casa, mientras él se fuma un piti y tú le estás limpiando las zapas con la lengua a 4 patas en el suelo. Me había pedido que le esperara preparado para salir pero al final se quedo en casa y cuando me ordeno quitarme la ropa, me dijo que la dejara colocada en una esquina del sofá. Y la razón para todo eso era que cuando ya se iba a ir, conmigo todavía de rodillas desnudo en medio del salón y mientras se  fumaba el último cigarrillo, sin miedo a tirar la ceniza al suelo incluso encima de mí, se paró un minuto a revisar mi ropa. Más que mi ropa, buscaba especialmente la cartera, que revisó rápidamente hasta encontrar el único billete que llevaba, de 20 euros.


-          Esto es lo que llevas para salir conmigo?

miércoles, 28 de marzo de 2007

Mamón a Cuatro Ruedas


Ya había pasado algún tiempo desde que lo había pagado y por fin, ese día me entregaban mi nuevo coche: un BMW negro. La verdad es que no soy fanático de los coches, por no decir que no tengo ni puta idea sobre ellos. Me dejé embelesar por un joven vendedor en el concesionario, sin salirme de mi requisito de que fuera BMW, por la seguridad, y creo que me metió un par de extras completamente innecesarios, pero no me pasé de mi presupuesto.
-          Tendré que darme una vuelta, antes de meterlo en el garaje – pensé, casi en voz alta.
Así que antes de salir de casa a por el coche, me pasé por las típicas redes sociales y decidí entrar unos minutos en uno de los chat gay de Madrid. Pronto vi exactamente lo que necesitaba.
-          ¿Alguien me la chupa en su coche? -decía el anuncio en la sala general.

martes, 27 de marzo de 2007

Parece que soy libre


-          Ayer volvió el Amo Marcos – pensé nada más despertarme, con mi erección mañanera.
Sabía que el Amo Marcos estaba fuera de la ciudad por negocios durante unos días y que el día anterior volvía a Madrid, pese a que el contrato de un mes que ambos habíamos firmado, por el cual yo me comprometía a ser su esclavo, ya hacía varios días que había caducado, yo me esperaba una prórroga del mismo, o uno nuevo.  Lo había ejecutado a la perfección y, aunque Marcos había siempre encontrado motivos para castigarme cuando fue necesario, no había ningún punto del contrato que hubiera incumplido y por tanto esperaba que la fianza que había entregado sirviera como fianza para un mes más de contrato, o quizás para un contrato un poco más largo.

viernes, 23 de marzo de 2007

Pase de Modelos


Empezaba una mañana fría en Madrid, y el aburrimiento ya se apoderaba soberanamente de mí, en ese día de agenda vacía. No recuerdo por qué motivo, mi Amo de ese momento, llevaba varios días fuera de la ciudad, que habían sido suficientes para que yo limpiara todo el trabajo que tenía pendiente, incluso adelantando tareas para que la siguiente semana pudiera estar lo más libre posible.
Me sumergí sin pensarlo, como tantas veces, debajo del chorro helado de la ducha y casi sin secarme, me puse la ropa del gimnasio, donde pasé más de 4 horas, en las que al menos no pensé en lo que mi cuerpo me pedía a gritos: poder ponerme de rodillas otra vez, satisfacer a un macho, darle placer con mi boca, con mi culo o simplemente, sujetar sus pies con mis manos, después de hacerle la cena.
Había comido algo rápido delante del televisor y deambulé por las redes sociales, no respondiendo a casi ningún mensaje, ya que tenía Amo en aquellos momentos, pero cada perfil visitado o mensaje leído, aumentaba un poco más mi excitación y mi necesidad de servir. Estaba en ese punto, en el que cada roce del pequeño slip que llevaba ese día, traía flashes a mi cabeza de los servicios a mi Amo. Terminé con un nick neutro en una sala de chat, leyendo rápidamente los mensajes generales y contestando educandamente a todo los privados que me entraban.
En cualquier otro momento, me habría hecho ilusión, cuando comencé a hablar con alguien que decía tener solo 19 años. Fue una conversación plana, pero llena de risas por su parte, parecía una persona capaz de reírse de todo, hasta que mi intriga no pudo más, y le pregunté claramente que estaba buscando en el chat, y por qué había decidido hablar conmigo.

miércoles, 21 de marzo de 2007

Primer Cumpleaños en Madrid

Me desperté en la mañana con ese pensamiento. Aunque era algo que no solía celebrar desde hace años, éste, yo solo en Madrid, me apetecía hacer algo por mi cumpleaños. Cumplía 24 años, ya 3 como esclavo, y estaba viviendo mi sueño en España, "encontrándome con mis raíces".

El Amo al que servía en ese momento, llevaba unos días fuera de la ciudad, y ese día finalizaba mi contrato con él, así que, tenía todo el día por delante para celebrarlo. Me lancé a la ducha, y me di una larga y calentita, ignorando mi incipiente erección mañanera. Me vestí con tranquilidad, eligiendo un suspensorio de color llamativo, unos pantalones de chándal, cómodos y calentitos, una camiseta cualquiera y una sudadera holgada. Salí a la calle sonriente a por mi desayuno, que me costó encontrar, pues quería tortitas.

viernes, 23 de febrero de 2007

Cumpliendo el Contrato (III)


Subido completamente sobre mis espaldas, esparciendo su propia leche en ella, con los pies en el aire, para no ayudarme en absoluto, le llevé al baño, notando cada uno de sus kilos encima de mí. Por suerte la puerta del baño estaba abierta y pude entrar a 4 patas sin necesidad de grandes esfuerzos adicionales, donde él se bajó.
-          Dentro, puta – dijo con su voz suave.

Cumpliendo del Contrato (II)


El ruido de la puerta me pilló completamente por sorpresa, y ya que el trabajo que estaba haciendo no era urgente, corrí hacia el salón para comprobar que era el Amo Marcos quien acababa de entrar y me puse de rodillas a su disposición.
-          ¿Por qué no estás desnudo? – me preguntó con su voz suave.
Casi se me había olvidado que llevaba unos suspensorios puestos y empecé a bajármelos, todavía de rodillas, pero el Amo me paró cuando iba a pasarlos por debajo de mis rodillas, y allí los dejé.
-          Ya me encargaré de eso luego – me dijo.
-          Quiero una cerveza – dijo autoritariamente.

Cumpliendo del Contrato


Desde la firma del contrato, el Amo Marcos había usado las llaves todos los días. Venía, a la que yo ya consideraba su casa, después de trabajar, aún vestido con el traje, que entendí que llevaba a la oficina. Yo me encargaba de estar siempre disponible a partir de las 20:00, cada día, pues fue la hora a la que más pronto había llegado hasta ahora.


La rutina no había variado mucho con respecto a los días anteriores, salvo que ahora, era él quien directamente abría la puerta y me saludaba con un “hola, puta”. Me encontraba siempre desnudo, pues ya lo estaba esperando, y me apresuraba a dejar lo que estuviera haciendo, para ir al salón y ponerme de rodillas, listo para empezar a servirle.


Después del disgusto que le había dado al Amo Marcos, aquel día que él quería una cerveza, y yo no tenía ninguna disponible, me había encargado de saber cuál era su marca favorita, y siempre tenía la nevera llena de ellas, por si acaso. Sin embargo, el Amo no parecía beber mucho, y no me había pedido ninguna cerveza más desde entonces.

miércoles, 21 de febrero de 2007

Un mes a prueba



Esta vez llegó justo a la hora que me había indicado y entró muy serio directo hasta el sofá, donde se sentó, mientras yo de rodillas, desnudo, cerraba la puerta. Rebuscaba algo en su maletín y yo volvía hacia él a cuatro patas, cuando sacó unos papeles que puso encima de la mesa y me miró fijamente.
-          Lee en voz alta – me dijo seriamente
Comencé a leer el documento, titulado en letras grandes Contrato de esclavitud”. Aunque sabía que no tendría ninguna validez legal, me puso enormemente cachondo el estar obligado por contrato a ser esclavo de ese hombre de negocios, que me había probado los días anteriores, y eso se mostró automáticamente en mi polla, que se puso muy dura, mientras mis pelotas se encogían y se ponían duras, empezando a molestar, por estar demasiado cargadas.

martes, 20 de febrero de 2007

Tercera Prueba



Esta vez llegó puntual y yo le estaba esperando impaciente desde hacía unos 15 minutos, listo para quitarme mi suspensorio y abrirle la puerta de rodillas y desnudo, como la primera vez, ya que no me había dado otro tipo de instrucciones.
-          De pie, manos a la nuca – Dijo mientras dejaba su maletín en el sofá, mientras yo cerraba la puerta.
Me observó el cuerpo mientras daba vueltas a mi alrededor, como se le hace a un animal, tocando mi abdomen y mis nalgas, y dándoles un golpe seco con las manos. Yo me quedé muy quieto mirando a punto fijo al frente.
-          Vas a ser una buena adquisición. Tráeme una cerveza. -dijo el Amo.

lunes, 19 de febrero de 2007

Segunda Prueba


Llegó bastante más tarde de las 20:00, y sin avisar de su retraso; de hecho, yo ya pensaba que
había sido un calentón, y que no vendría ese día, ni volvería a saber nada más de él.

Mientras el Amo subía las escaleras yo me quité el suspensorio, para recibirle desnudo, como el día anterior, pero esta vez dejé la puerta abierta y me arrodille en medio del salón. A él no pareció disgustarle este ligero cambio y cerró la puerta tras de sí, cruzando el salón a mi alrededor para acomodarse en el sofá. Esta vez iba vestido de forma más elegante con pantalón de traje y zapatos; parecía que acababa de salir del trabajo.
-          Mis zapatos necesitan una limpieza – dijo con tono de sugerencia

domingo, 18 de febrero de 2007

Mi primer Amo español


Tenía que abrirle la puerta de rodillas y completamente desnudo. Desde el descansillo, me miraba un chico de unos 35 años medio rubio con una sombra de barba, bien abrigado, media sonrisa y más bien bajito. Arrastré mis piernas hacia atrás, con mi mano alargada hacia el pomo de la puerta, para abrirla más; él entró y yo repetí lo mismo, esta vez hacia adelante, para cerrarla.

lunes, 5 de febrero de 2007

El cybersexo es muy light


Un nombre que no era capaz de reconocer con una foto de un paisaje me decía hola por Skype y me preguntaba de donde. Resultó ser un chico de Barcelona que tras ver fugazmente por la webcam me pareció muy guapo.
Sin embargo, no sé el motivo por el que me preguntaba donde estaba porque me estaba diciendo que solo le interesaba el cyber. Y yo no me corté en hacerle todo tipo de preguntas. Parece que cuando el chico salía de fiesta le gustaba dominar a los tíos que se ligaba pero solo había tenido esclavos haciendo cam to cam y sus gustos eran bastante restringidos.
La conversación no parecía llegar a más pues el chico no estaba abierto a ningún tipo de contacto real y la verdad es que las practicas que me proponía por cam me sabían a poco. Intenté ponerle la miel en los labios unos minutos por cam a ver si le animaba a acordar un encuentro en persona, pero parece que no lo conseguí. Así que, con uno de mis plugs bien metido hasta atrás y mi polla bien dura sin habérmela casi tocado, completamente desnudo de pie en el medio del salón al que había llevado mi ordenador portátil, di la conversación por acabada.
Era verano y eran las 15:00 de la tarde de un día por semana, que iba a hacer yo a parte de darme una ducha fría?. El chico me había enseñado su perfil en una página llamada cam4. Entré a echar un vistazo y tras ver a un par de tíos que se pajeaban, me abrí mi propio perfil y comencé la retransmisión.
Enseguida tenía 3 o 4 personas diciéndome guarradas por el general, aunque yo continué solamente dándome la vuelta, con cuidado de que no se me viera la cara, sacando y metiendo mi plug y mostrando mi polla babeante sin tocarla dura como el mármol a perfectos 90 grados de mis abdomen.
Tardé un buen rato en darme cuenta de cómo funcionaba la pagina y de ver que tenía varios privados de gente que quería verme hacer otras cosas e incluso me ofrecían dinero a cambio. La verdad es que me resultaron muy graciosos y me puse de rodillas un rato mostrando por la cam mi torso y cara mientras leía todos los mensajes y veía los perfiles de quien me había escrito.
Mi conclusión fue que ese sitio no era muy bueno para un esclavo aunque hay mucha gente a la que le gusta mandar hacer cosas por cam. Acabé mostrándome para unos cuantos y trayéndome a un par de ellos al Skype a ver si conseguía alguno más subido de tono. No hice mucho más que darme unos azotes con mi pala para uno de ellos y seguir juagando con mi plug y un dildo.
Estuve tentado de meterme en la ducha fría con el ordenador incluido.


domingo, 14 de enero de 2007

Tonteando con el cash


Ya había visto ese adjetivo acompañando la palabra Amo más de una vez, pero ésta, era él quien me estaba hablando, como si nada, y cuando ya me tenía dispuesto a tener una sesión, me lo recalcó.
-          Te habrás fijado que soy Amo Cash.

lunes, 8 de enero de 2007

Perro por sorpresa


Llegamos a su casa, y su furor por besarme no se vino a menos. No paró de morrearme mientras se denudaba. Para quitarme la ropa a mí, simplemente me decía “quítate eso”. Terminamos desnudos, encima de su cama, él sobre mí, cuando se tumbó a un lado de la misma. Yo me coloqué a cuatro patas a su lado, para empezar a chupársela.
Sus manos se desplazaron por toda mi espalda, dejándome comérsela a mi ritmo, hasta que bajaron por la raja de mi culo para terminar en mis pelotas. Las sujetó firmemente y comenzó a apretarlas cada vez más, dándose cuenta que cuanto más apretaba, más rápida era mi mamada, y más tiempo intentaba dejármela completamente entera dentro de mi garganta.

domingo, 7 de enero de 2007

En un Bar


Esa noche decidí salir a tomar algo y a conocer el ambiente de la ciudad. Esperando no pasar mucho tiempo en los trayectos entre bar y bar, me puse unos vaqueros apretados, unas zapatillas, y una camiseta de tirantes, que marcaba bastante mis músculos; encima llevaría un buen abrigo, para los desplazamientos.
No me costó mucho encontrar algunos sitios en los que parar, aunque eran simples bares de ambiente, acercándome a la zona gay y esperando que me invitaran los relaciones públicas, o siguiendo los movimientos de gente. Por pedir algo, me tomé una cerveza en los dos primeros locales, que estaban bastante llenos. Me aposté en una esquina de la barra, observando los cortejos de la gente local, y no tan local, pues muchas veces podía distinguir perfectamente bastantes personas, que claramente no eran españolas, por sus apariencias.
Más que nada, hice tiempo para ir al siguiente local que “no me podía perder”, en el que el ambiente empezaba un poco más tarde. Hubo un par de personas que se atrevieron a acercase a mí a saludarme, algunos de ellos con muy buena pinta, pero yo estaba disfrutando al máximo mis labores exploratorias, y no les di mucha conversación, por lo que desistieron, quizás con la intención de volver a intentarlo en el siguiente local al que yo, informaba secamente, iba a ir después.

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