Imprescindibles

No se pierda... Mi última corrida Hice un buen servicio en...

domingo, 14 de enero de 2007

Tonteando con el cash


Ya había visto ese adjetivo acompañando la palabra Amo más de una vez, pero ésta, era él quien me estaba hablando, como si nada, y cuando ya me tenía dispuesto a tener una sesión, me lo recalcó.
-          Te habrás fijado que soy Amo Cash.

lunes, 8 de enero de 2007

Perro por sorpresa


Llegamos a su casa, y su furor por besarme no se vino a menos. No paró de morrearme mientras se denudaba. Para quitarme la ropa a mí, simplemente me decía “quítate eso”. Terminamos desnudos, encima de su cama, él sobre mí, cuando se tumbó a un lado de la misma. Yo me coloqué a cuatro patas a su lado, para empezar a chupársela.
Sus manos se desplazaron por toda mi espalda, dejándome comérsela a mi ritmo, hasta que bajaron por la raja de mi culo para terminar en mis pelotas. Las sujetó firmemente y comenzó a apretarlas cada vez más, dándose cuenta que cuanto más apretaba, más rápida era mi mamada, y más tiempo intentaba dejármela completamente entera dentro de mi garganta.

domingo, 7 de enero de 2007

En un Bar


Esa noche decidí salir a tomar algo y a conocer el ambiente de la ciudad. Esperando no pasar mucho tiempo en los trayectos entre bar y bar, me puse unos vaqueros apretados, unas zapatillas, y una camiseta de tirantes, que marcaba bastante mis músculos; encima llevaría un buen abrigo, para los desplazamientos.
No me costó mucho encontrar algunos sitios en los que parar, aunque eran simples bares de ambiente, acercándome a la zona gay y esperando que me invitaran los relaciones públicas, o siguiendo los movimientos de gente. Por pedir algo, me tomé una cerveza en los dos primeros locales, que estaban bastante llenos. Me aposté en una esquina de la barra, observando los cortejos de la gente local, y no tan local, pues muchas veces podía distinguir perfectamente bastantes personas, que claramente no eran españolas, por sus apariencias.
Más que nada, hice tiempo para ir al siguiente local que “no me podía perder”, en el que el ambiente empezaba un poco más tarde. Hubo un par de personas que se atrevieron a acercase a mí a saludarme, algunos de ellos con muy buena pinta, pero yo estaba disfrutando al máximo mis labores exploratorias, y no les di mucha conversación, por lo que desistieron, quizás con la intención de volver a intentarlo en el siguiente local al que yo, informaba secamente, iba a ir después.

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