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domingo, 14 de enero de 2007

Tonteando con el cash


Ya había visto ese adjetivo acompañando la palabra Amo más de una vez, pero ésta, era él quien me estaba hablando, como si nada, y cuando ya me tenía dispuesto a tener una sesión, me lo recalcó.
-          Te habrás fijado que soy Amo Cash.

-          No sé muy bien a que te refieres con eso – mentí.
-          Tienes que hacerme algún tipo de tributo cuando me sirvas - contestó.
La conversación sobre el tema continuó, sorprendentemente para mí, aumentando mi excitación en lugar de disminuirla, y haciendo balance de mi situación actual, que no era especialmente complicada, acepté tener una sesión con tributo incluido.
El Amo se mostró muy comprensivo con mi falsa situación de nunca haber servido de esa forma, y me explicó que, normalmente, él exige un regalo, sobre todo en las primeras ocasiones, pero que ya que esta vez había muy poco tiempo hasta nuestro encuentro, planeado para esa misma noche, el tributo sería en efectivo y me marcó un mínimo de 50 euros, aunque me dijo que lo hiciera lo mejor posible, como con el resto de mis servicios.
El encuentro se produjo con los términos pactados. Un Amo exigente pero respetando mis límites y bastante duro, aunque para mi gusto, parecía que seguía un guion fríamente planeado:
  • Llegar y que le lama los pies
  • Sentarse y que le lama los huevos y le coma la polla
  • Castigar pezones y atar pelotas
  • Azotar
  • Atar y follar el culo
  • Volver a azotarme atado
  • Mearme encima
  • Recoger la pasta
Tal y como él me había explicado, cuando me dijo “ahora el tributo”, yo me dirigí a cuatro patas a buscar mi cartera y volví con el dinero en la boca para ofrecérselo. Mientras iba desnudo a 4 patas por mi casa, pensaba si le daría los 70 euros que tenía preparados, o sólo los 50 que él había marcado como mínimo. No me dejé pensar mucho y puse los billetes en mi boca para dar la vuelta hacia el salón.
No me dijo ni una palabra más, solo tomó los dos billetes y se fue. Yo me quedé con una sensación, no necesariamente desagradable, de haber estado con un chapero.

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