Imprescindibles

No se pierda... Mi última corrida Hice un buen servicio con...

viernes, 23 de febrero de 2007

Cumpliendo el Contrato (III)


Subido completamente sobre mis espaldas, esparciendo su propia leche en ella, con los pies en el aire, para no ayudarme en absoluto, le llevé al baño, notando cada uno de sus kilos encima de mí. Por suerte la puerta del baño estaba abierta y pude entrar a 4 patas sin necesidad de grandes esfuerzos adicionales, donde él se bajó.
-          Dentro, puta – dijo con su voz suave.

Cumpliendo del Contrato (II)


El ruido de la puerta me pilló completamente por sorpresa, y ya que el trabajo que estaba haciendo no era urgente, corrí hacia el salón para comprobar que era el Amo Marcos quien acababa de entrar y me puse de rodillas a su disposición.
-          ¿Por qué no estás desnudo? – me preguntó con su voz suave.
Casi se me había olvidado que llevaba unos suspensorios puestos y empecé a bajármelos, todavía de rodillas, pero el Amo me paró cuando iba a pasarlos por debajo de mis rodillas, y allí los dejé.
-          Ya me encargaré de eso luego – me dijo.
-          Quiero una cerveza – dijo autoritariamente.

Cumpliendo del Contrato


Desde la firma del contrato, el Amo Marcos había usado las llaves todos los días. Venía, a la que yo ya consideraba su casa, después de trabajar, aún vestido con el traje, que entendí que llevaba a la oficina. Yo me encargaba de estar siempre disponible a partir de las 20:00, cada día, pues fue la hora a la que más pronto había llegado hasta ahora.


La rutina no había variado mucho con respecto a los días anteriores, salvo que ahora, era él quien directamente abría la puerta y me saludaba con un “hola, puta”. Me encontraba siempre desnudo, pues ya lo estaba esperando, y me apresuraba a dejar lo que estuviera haciendo, para ir al salón y ponerme de rodillas, listo para empezar a servirle.


Después del disgusto que le había dado al Amo Marcos, aquel día que él quería una cerveza, y yo no tenía ninguna disponible, me había encargado de saber cuál era su marca favorita, y siempre tenía la nevera llena de ellas, por si acaso. Sin embargo, el Amo no parecía beber mucho, y no me había pedido ninguna cerveza más desde entonces.

miércoles, 21 de febrero de 2007

Un mes a prueba



Esta vez llegó justo a la hora que me había indicado y entró muy serio directo hasta el sofá, donde se sentó, mientras yo de rodillas, desnudo, cerraba la puerta. Rebuscaba algo en su maletín y yo volvía hacia él a cuatro patas, cuando sacó unos papeles que puso encima de la mesa y me miró fijamente.
-          Lee en voz alta – me dijo seriamente
Comencé a leer el documento, titulado en letras grandes Contrato de esclavitud”. Aunque sabía que no tendría ninguna validez legal, me puso enormemente cachondo el estar obligado por contrato a ser esclavo de ese hombre de negocios, que me había probado los días anteriores, y eso se mostró automáticamente en mi polla, que se puso muy dura, mientras mis pelotas se encogían y se ponían duras, empezando a molestar, por estar demasiado cargadas.

martes, 20 de febrero de 2007

Tercera Prueba



Esta vez llegó puntual y yo le estaba esperando impaciente desde hacía unos 15 minutos, listo para quitarme mi suspensorio y abrirle la puerta de rodillas y desnudo, como la primera vez, ya que no me había dado otro tipo de instrucciones.
-          De pie, manos a la nuca – Dijo mientras dejaba su maletín en el sofá, mientras yo cerraba la puerta.
Me observó el cuerpo mientras daba vueltas a mi alrededor, como se le hace a un animal, tocando mi abdomen y mis nalgas, y dándoles un golpe seco con las manos. Yo me quedé muy quieto mirando a punto fijo al frente.
-          Vas a ser una buena adquisición. Tráeme una cerveza. -dijo el Amo.

lunes, 19 de febrero de 2007

Segunda Prueba


Llegó bastante más tarde de las 20:00, y sin avisar de su retraso; de hecho, yo ya pensaba que
había sido un calentón, y que no vendría ese día, ni volvería a saber nada más de él.

Mientras el Amo subía las escaleras yo me quité el suspensorio, para recibirle desnudo, como el día anterior, pero esta vez dejé la puerta abierta y me arrodille en medio del salón. A él no pareció disgustarle este ligero cambio y cerró la puerta tras de sí, cruzando el salón a mi alrededor para acomodarse en el sofá. Esta vez iba vestido de forma más elegante con pantalón de traje y zapatos; parecía que acababa de salir del trabajo.
-          Mis zapatos necesitan una limpieza – dijo con tono de sugerencia

domingo, 18 de febrero de 2007

Mi primer Amo español


Tenía que abrirle la puerta de rodillas y completamente desnudo. Desde el descansillo, me miraba un chico de unos 35 años medio rubio con una sombra de barba, bien abrigado, media sonrisa y más bien bajito. Arrastré mis piernas hacia atrás, con mi mano alargada hacia el pomo de la puerta, para abrirla más; él entró y yo repetí lo mismo, esta vez hacia adelante, para cerrarla.

lunes, 5 de febrero de 2007

El cybersexo es muy light


Un nombre que no era capaz de reconocer con una foto de un paisaje me decía hola por Skype y me preguntaba de donde. Resultó ser un chico de Barcelona que tras ver fugazmente por la webcam me pareció muy guapo.
Sin embargo, no sé el motivo por el que me preguntaba donde estaba porque me estaba diciendo que solo le interesaba el cyber. Y yo no me corté en hacerle todo tipo de preguntas. Parece que cuando el chico salía de fiesta le gustaba dominar a los tíos que se ligaba pero solo había tenido esclavos haciendo cam to cam y sus gustos eran bastante restringidos.
La conversación no parecía llegar a más pues el chico no estaba abierto a ningún tipo de contacto real y la verdad es que las practicas que me proponía por cam me sabían a poco. Intenté ponerle la miel en los labios unos minutos por cam a ver si le animaba a acordar un encuentro en persona, pero parece que no lo conseguí. Así que, con uno de mis plugs bien metido hasta atrás y mi polla bien dura sin habérmela casi tocado, completamente desnudo de pie en el medio del salón al que había llevado mi ordenador portátil, di la conversación por acabada.
Era verano y eran las 15:00 de la tarde de un día por semana, que iba a hacer yo a parte de darme una ducha fría?. El chico me había enseñado su perfil en una página llamada cam4. Entré a echar un vistazo y tras ver a un par de tíos que se pajeaban, me abrí mi propio perfil y comencé la retransmisión.
Enseguida tenía 3 o 4 personas diciéndome guarradas por el general, aunque yo continué solamente dándome la vuelta, con cuidado de que no se me viera la cara, sacando y metiendo mi plug y mostrando mi polla babeante sin tocarla dura como el mármol a perfectos 90 grados de mis abdomen.
Tardé un buen rato en darme cuenta de cómo funcionaba la pagina y de ver que tenía varios privados de gente que quería verme hacer otras cosas e incluso me ofrecían dinero a cambio. La verdad es que me resultaron muy graciosos y me puse de rodillas un rato mostrando por la cam mi torso y cara mientras leía todos los mensajes y veía los perfiles de quien me había escrito.
Mi conclusión fue que ese sitio no era muy bueno para un esclavo aunque hay mucha gente a la que le gusta mandar hacer cosas por cam. Acabé mostrándome para unos cuantos y trayéndome a un par de ellos al Skype a ver si conseguía alguno más subido de tono. No hice mucho más que darme unos azotes con mi pala para uno de ellos y seguir juagando con mi plug y un dildo.
Estuve tentado de meterme en la ducha fría con el ordenador incluido.


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