Imprescindibles

No se pierda... Mi última corrida Hice un buen servicio con...

miércoles, 28 de marzo de 2007

Mamón a Cuatro Ruedas


Ya había pasado algún tiempo desde que lo había pagado y por fin, ese día me entregaban mi nuevo coche: un BMW negro. La verdad es que no soy fanático de los coches, por no decir que no tengo ni puta idea sobre ellos. Me dejé embelesar por un joven vendedor en el concesionario, sin salirme de mi requisito de que fuera BMW, por la seguridad, y creo que me metió un par de extras completamente innecesarios, pero no me pasé de mi presupuesto.
-          Tendré que darme una vuelta, antes de meterlo en el garaje – pensé, casi en voz alta.
Así que antes de salir de casa a por el coche, me pasé por las típicas redes sociales y decidí entrar unos minutos en uno de los chat gay de Madrid. Pronto vi exactamente lo que necesitaba.
-          ¿Alguien me la chupa en su coche? -decía el anuncio en la sala general.

martes, 27 de marzo de 2007

Parece que soy libre


-          Ayer volvió el Amo Marcos – pensé nada más despertarme, con mi erección mañanera.
Sabía que el Amo Marcos estaba fuera de la ciudad por negocios durante unos días y que el día anterior volvía a Madrid, pese a que el contrato de un mes que ambos habíamos firmado, por el cual yo me comprometía a ser su esclavo, ya hacía varios días que había caducado, yo me esperaba una prórroga del mismo, o uno nuevo.  Lo había ejecutado a la perfección y, aunque Marcos había siempre encontrado motivos para castigarme cuando fue necesario, no había ningún punto del contrato que hubiera incumplido y por tanto esperaba que la fianza que había entregado sirviera como fianza para un mes más de contrato, o quizás para un contrato un poco más largo.

viernes, 23 de marzo de 2007

Pase de Modelos


Empezaba una mañana fría en Madrid, y el aburrimiento ya se apoderaba soberanamente de mí, en ese día de agenda vacía. No recuerdo por qué motivo, mi Amo de ese momento, llevaba varios días fuera de la ciudad, que habían sido suficientes para que yo limpiara todo el trabajo que tenía pendiente, incluso adelantando tareas para que la siguiente semana pudiera estar lo más libre posible.
Me sumergí sin pensarlo, como tantas veces, debajo del chorro helado de la ducha y casi sin secarme, me puse la ropa del gimnasio, donde pasé más de 4 horas, en las que al menos no pensé en lo que mi cuerpo me pedía a gritos: poder ponerme de rodillas otra vez, satisfacer a un macho, darle placer con mi boca, con mi culo o simplemente, sujetar sus pies con mis manos, después de hacerle la cena.
Había comido algo rápido delante del televisor y deambulé por las redes sociales, no respondiendo a casi ningún mensaje, ya que tenía Amo en aquellos momentos, pero cada perfil visitado o mensaje leído, aumentaba un poco más mi excitación y mi necesidad de servir. Estaba en ese punto, en el que cada roce del pequeño slip que llevaba ese día, traía flashes a mi cabeza de los servicios a mi Amo. Terminé con un nick neutro en una sala de chat, leyendo rápidamente los mensajes generales y contestando educandamente a todo los privados que me entraban.
En cualquier otro momento, me habría hecho ilusión, cuando comencé a hablar con alguien que decía tener solo 19 años. Fue una conversación plana, pero llena de risas por su parte, parecía una persona capaz de reírse de todo, hasta que mi intriga no pudo más, y le pregunté claramente que estaba buscando en el chat, y por qué había decidido hablar conmigo.

miércoles, 21 de marzo de 2007

Primer Cumpleaños en Madrid

Me desperté en la mañana con ese pensamiento. Aunque era algo que no solía celebrar desde hace años, éste, yo solo en Madrid, me apetecía hacer algo por mi cumpleaños. Cumplía 24 años, ya 3 como esclavo, y estaba viviendo mi sueño en España, "encontrándome con mis raíces".

El Amo al que servía en ese momento, llevaba unos días fuera de la ciudad, y ese día finalizaba mi contrato con él, así que, tenía todo el día por delante para celebrarlo. Me lancé a la ducha, y me di una larga y calentita, ignorando mi incipiente erección mañanera. Me vestí con tranquilidad, eligiendo un suspensorio de color llamativo, unos pantalones de chándal, cómodos y calentitos, una camiseta cualquiera y una sudadera holgada. Salí a la calle sonriente a por mi desayuno, que me costó encontrar, pues quería tortitas.

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