Imprescindibles

No se pierda... Mi última corrida Hice un buen servicio con...

miércoles, 28 de marzo de 2007

Mamón a Cuatro Ruedas


Ya había pasado algún tiempo desde que lo había pagado y por fin, ese día me entregaban mi nuevo coche: un BMW negro. La verdad es que no soy fanático de los coches, por no decir que no tengo ni puta idea sobre ellos. Me dejé embelesar por un joven vendedor en el concesionario, sin salirme de mi requisito de que fuera BMW, por la seguridad, y creo que me metió un par de extras completamente innecesarios, pero no me pasé de mi presupuesto.
-          Tendré que darme una vuelta, antes de meterlo en el garaje – pensé, casi en voz alta.
Así que antes de salir de casa a por el coche, me pasé por las típicas redes sociales y decidí entrar unos minutos en uno de los chat gay de Madrid. Pronto vi exactamente lo que necesitaba.
-          ¿Alguien me la chupa en su coche? -decía el anuncio en la sala general.

Por supuesto me lancé a hablar con él y mis preguntas duraron muy poco cuando añadió la frase:
-          19 años, 21 centímetros.
Salí de casa con su dirección, dónde me encontraría con él, y pille un taxi para llegar al concesionario. Cuando salí de allí, ya conduciendo yo mi nuevo coche, le mande un mensaje.
-          Estoy allí en 30 minutos - escribí.
Le recogí en la dirección indicada, aunque tarde 5 minutos más en llegar, y él me indicó las direcciones a seguir, para llegar a una carretera sin salida, detrás de una nave en un polígono. Llevábamos ya un buen rato sin cruzarnos con ningún coche, así que sería un sitio tranquilo. Sin apagar el motor, salimos del coche para pasarnos al asiento de atrás. Aun con la puerta delantera abierta, miré hacia los lados para comprobar que no había nadie y me quité los pantalones que deje en el asiento del conductor, antes de meterme por la puerta trasera justo detrás.
Él chico, que además de joven era muy guapo, con un piercing en el labio, estaba sentado tranquilamente en el asiento de atrás y se sacó la enorme polla, ya dura, cuando me vio entrar en suspensorios, al asiento de su lado. Le encantó poder sobarme el culo mientras yo se la chupaba a cuatro patas. Disfruté de su polla un buen rato, comiéndomela hasta la mitad y dejando que fuera él, quien levantando el culo, me la metiera hasta el fondo, hasta que empecé a comérsela profunda y rápidamente, solo sacándomela y metiéndomela un centímetro de la boca, para que notara el roce de mi garganta en la punta de su polla.
Me agarró por el pelo en un intento de apartarme, mientras me dijo entre jadeos “Que voy”; pero yo no paré de chupársela ansiosamente, dejándole que soltara la primera descarga en el fondo de mi garganta. Me la saqué un poco más de la boca, para seguir chupándole la punta de la polla juagando con mi lengua en ella, cuando llegó el resto de la descarga; sus gemidos ya eran más intensos. Me la saqué de la boca con una chupada sonora y haciendo succión, cuando el chico dejó de gemir.
-          ¡Joder! ¡Eres la ostia! – me dijo.
Yo le sonreí y salí hacia el asiento de adelante, para ponerme de nuevo mis pantalones.
-          Huele a nuevo- Me dijo mientras le llevaba de vuelta a la dirección de recogida, esta vez siguiendo las instrucciones de mi GPS.

Le di las gracias cuando se bajó del coche, y minutos después lo aparcaba orgulloso, por primera vez, en el garaje de mi casa utilizando el ascensor directo desde allí hasta el primer piso, para volver a la puerta de mi casa.






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