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jueves, 24 de mayo de 2007

Follado a dos ruedas


Se me había antojado y lo iba a conseguir. Me daba cuenta que mi coche era genial para desplazamientos largos, pero para movimientos más cortos no era útil, y me iba comprar una moto ese mismo día. Había elegido una Honda negra, que me podría llevar ya mismo, y que entraba perfectamente, junto con mi coche, en mi plaza de garaje. Volvía de mi banco con el cheque conformado para pagar la moto al momento, pero me tuve que detener en una tienda a comprarme también un par de cosas que necesitaría para ir en moto.
Me pille un buen mono de moto, que además de útil me resultaba muy sensual, también una buena chupa para el frío, unas botas que nunca vienen de más y por supuesto un casco bastante chulo.
Recién dejaba mi moto en el garaje de mi piso, cuando en el ascensor, mi mente no podía parar y mi polla la seguía, aumentando en mi paquete y comenzando a babear.
-          Habrá que buscar alguien al que le vayan las motos. - pensé.

Y a eso me dediqué el resto de la tarde, después de hacer una rápida comida. No era una tarea fácil, pero estaba realmente dispuesto a estrenar la moto ese mismo día y por fin encontré a un motero, ya entrado en años, que vivía cerca de casa. Y el que algo quiere, algo le cuesta; tuve que ceder a sus peticiones, aunque tampoco fue un esfuerzo.
Le indiqué mi dirección y tras asegurarme que la puerta del portal se quedaba abierta, dejé la llave del garaje en el lugar de mi rellano que habíamos acordado, para que el metiera su moto al lado de la mía. Una vez allí me envió el mensaje para que yo bajara en el ascensor.
Bajé, según lo acordado, con un suspensorio negro y me lo encontré con una funda de moto negra, con adornos amarillos, apoyado en su moto. Yo me coloqué apoyando mi cabeza sobre mis brazos cruzados, en el asiento de mi moto, y abrí bien las piernas.
Estuvo jugando con sus dedos en mi culo un buen rato, mientras oía sus escupitajos, que se echaba en la mano para ayudar a sus dedos entrar, hasta que por fin oí el ruido de la cremallera de su funda. “La polla llega” pensé.
La follada fue bastante buena, aunque un poco corta. Me la fue metiendo poco a poco y era bastante larga, aunque no gorda, para los tres dedos que llegó a meterme simultáneamente un rato antes. Una de sus manos se apoyó en mi cuello, apretando mi garganta sobre mis manos, cuando llegó a metérmela hasta el fondo y tomó buen ritmo follándome.
-          ¡Ya! – dijo de repente sacándola de mi culo
Me apuré a darme la vuelta y ponerme de rodillas, agarrándome a sus piernas, sintiendo el tacto áspero de la funda, y levanté la cabeza para mirarle. Se veía una camiseta blanca debajo de la funda, por detrás de su polla, que él mismo meneaba con rapidez, con una de sus manos, y más por encima, su cara de placer apretando los labios, rodeados de una corta barba. Pronto me cayó el chorro de leche, y cerré los ojos, mientras buscaba sus pelotas con la boca y empezaba a comérmelas. El segundo chorro me calló sobre el pelo y separó mi cabeza con un mano, para limpiarse la polla contra mi mejilla, mientras daba un último bufido de placer.
Me quedé de rodillas un rato, tratando de notar la leche por mi cara, a ver si podría abrir los ojos sin que me entrara nada dentro. Cuando me incorporé, él ya estaba cerrando su funda. Estiré la mano para que me diera la llave del garaje y esperé a que saliera para cerrar desde dentro.

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