Imprescindibles

No se pierda... Mi última corrida Hice un buen servicio en...

sábado, 30 de junio de 2007

Medio dormido


Medio dormido, busqué mis suspensorios por el suelo del salón y me dirigí frente al cristal del glory. Un nuevo grito, de una voz joven, que ya había bebido demasiado, me hizo despertar completamente.
-          ¿Estás ahí? No voy a pagar, ¡eh! -gritaba la voz inestable.

Hasta el salón...



Justo después de que sacara al cubo del recibidor mi último pack de cervezas, entre mi última bolsa de hielo, ya casi deshecho, una conversación entre risitas no contenidas se oyó ascender por la escalera. Me prepare delante del cristal, que tenía la cortina cerrada del otro lado. La conversación se escuchó finalmente ya en mi recibidor y distinguí unas 4 voces diferentes, que toqueteaban los paneles tropezando con ellos. Por supuesto encontraron la cortina y se hizo un pequeño silencio, roto por unas carcajadas, y un cuchicheo que llevó a la primera polla, bastante peluda, a aparecer por el agujero del glory. Me dediqué a ella mientras la conversación, las risitas y los toqueteos en los paneles continuaban al otro lado, cada vez en tono más alto, acompañados del ruido del mechero y de latas de cerveza que se abrían.

viernes, 29 de junio de 2007

Los primeros visitantes de la casa


Los primeros visitantes de la tarde no se percataron casi de la presencia de las cervezas, pero una vez uno de ellos había dejado la lata vacía por el recibidor, las cervezas empezaron a volar. De la misma forma, comencé a oír ruidos de mecheros, mientras yo me dedicaba esmeradamente en la labor de comerle el rabo al tío que estuviera en mi recibidor.
En los momentos que no oía ruido en las escaleras, me asomaba por el panel lateral para comprobar el nivel de cerveza y vaciar el cenicero en una bolsa de basura. Tuve que sacar un par de mecheros más que había por casa, ya que estos tenían una elevada tendencia a desaparecer de la pequeña repisa del recibidor. Al día siguiente, compraría unos cuantos más. En una de estas escapadas, me agachaba para recoger una de las latas vacías, en una esquina del recibidor, cuando noté una disminución de la luz que entraba por la escalera.
No me dio tiempo a dirigirme hacia el panel lateral; una mano caliente se posó sobre mi nalga izquierda, desnuda gracias al suspensorio blanco, y una voz grave dijo “Chúpamela aquí mismo”.

Me desperté entrada la mañana



Me desperté entrada la mañana y seguí mi rutina habitual hacia el gimnasio. Después de la comida, y de una buena ducha relajante, volví a revisar mi bloc de notas intentando recordar todas y cada una de las 18 pollas que habían pasado la noche anterior por mi glory.
Salí a hacer unas compras y de nuevo, a las 17:00, estaba preparado para lo que me había planteado. Mientras guardaba las bolsas de hielo en el estrecho congelador de mi casa y ajustaba las latas de cerveza en mi refrigerador, noté como una sonrisa se dibujaba en mi cara. Revisé mi móvil y conteste unos 4 mensajes del día anterior, confirmando lo que había comunicado, y constatando que hoy de nuevo, desde las 18:00 horas, con mi dirección y mi piso, y por supuesto, el comentario tan famoso de “PÁSALO”.

Las cuentas del GloryHole


Me di cuenta que el timbre había sonado una vez más, durante el rato que había estado ocupado con mis primeros visitantes (unos 20 minutos), y no había podido atenderlo. Busqué rápidamente un trozo de cartón por la basura de la cocina y corrí escaleras abajo para utilizarlo, usándolo de tope, haciendo que la puerta se quedara abierta. Note algunas “miradas” sobre mí, cuando abrí la puerta del portal en suspensorios, con una notable erección. Me apresuré a cumplir mi cometido y corrí hacia las escaleras. Escuché unos pasos a mis espaldas, cuando comenzaba a subir y corrí escaleras arriba subiendo los escalones de dos en dos.
Deslicé el pestillo tras de mí nada más entrar en mi salón y me situé, como la primera vez, de pie enfrente del cristal. El ruido en las escaleras aumentó, hasta que claramente lo oía en mi vestíbulo. Era una visita más. Adopte mi posición y me dedique al trabajo que me había encomendado para esas fiestas.
Tras varios tiempos muertos sin nadie a quien atender, me fui a dormir a las 2:48 con las siguientes notas en mi bloc:

No estoy seguro de haber aplicado bien el corte de media noche.

jueves, 28 de junio de 2007

A las seis en punto de la tarde


A la seis en punto de la tarde empezaron a timbrar en el portal y, por supuesto, abrí sin preguntar quien. La puerta de mi casa estaba abierta de par en par y el gloryhole bien instalado con la cortina abierta. Mi salón completamente a oscuras, salvo el piloto del aire acondicionado y la bombilla del panel de madera; yo de pie delante del cristal, dentro de mis suspensorios fosforescentes.
Los primeros cuchicheos me indicaron que habían venido dos personas. Por las siguientes risitas, entendí que se habían dado cuenta de que yo no veía para afuera y comprendí que era el momento de ponerme a cuatro patas. La primera polla de mi glory no tardó en aparecer por el agujero circular y lancé mi boca sobre ella con ansias. Las voces al otro lado confirmaban que habían venido dos personas: discutían entre ellos sobre cuando le tocaba al otro.

Orgullo en casa


Conseguí llegar hasta el jueves de la semana del orgullo, entretenido de diversas maneras. La verdad es que me llegaron unos cuantos encargos de trabajo y me dedique hacer vida de monje:
·         10:30 - Desayuno y ducha fría
·         11:00 – Salida para el gym. Ya vestido con la ropa y no duchándome allí para evitar calenturas innecesarias.
·         13:45 – Trabajo desde casa. Con el AC a tope y vestido solo con un suspensorio de diario (blanco)
·         16:30 – Comida delante del ordenador para seguir trabajando con las innumerables conferencias que tenía con Estados Unidos.
·         20:00 – 10 largos en la piscina
·         21:30 – Cena y a seguir trabajando, hasta que todo el trabajo estuviera acabado.

miércoles, 13 de junio de 2007

Manualidades (II)


Era un día caluroso de Junio, quizás un miércoles. La ciudad medio vacía, y la poca decisión de los turistas, hacía que mi Inbox estuviera vacío;  yo deambulaba por la casa, en suspensorios como siempre, al borde del aburrimiento más extremo.

De repente, en mi mente se cruzó la imagen de mi recibidor, que tantas veces había visto de rodillas desde el centro de mi salón. No tarde en darme cuenta que mi idea era factible. Me deslice dentro de unos pantalones de deporte, no demasiado cortos, una camiseta de tirantes y me lance a la calle a hacer las compras para la idea que tenía en mente, parándome 5 minutos en mi antiguo portátil, para buscar la localización de las tiendas que necesitaría.

jueves, 7 de junio de 2007

Alex vuelve de viaje


Recibí un mensaje de Alex y no dudé en aceptar su propuesta. Acaba de aterrizar en barajas y se dirigía a su casa así que le venía bien desahogarse conmigo después de su viaje cuando llegara a casa. Ya tenía apuntada su dirección y sabía llegar así que le confirmé mi asistencia y me metí corriendo en la ducha. Al salir tenía un mensaje diciendo que llegaría en menos de 20 minutos así que me apuré para salir de casa.
Cuando llegué allí nadie contestó al timbre y le mande otro mensaje para confirmar. Esperaba su contestación ansioso cuando lo vi bajarse de un taxi justo enfrente de mí con un pantalón de traje, una camisa que llevaba arrugada por la parte de abajo en señal de haber estado metida por dentro de los pantalones y un pequeño maletín negro. El taxista le bajó una pequeña maleta de cabina del maletero y él me hizo una seña para que le ayudara con ella. Busco la llave su maletín y abrió la puerta dándome el maletín para mi mano libre. Subimos en el ascensor en silencio y abrió la puerta de su casa pasando él primero:
-          Déjalo todo ahí y ven.

Le aviso si hay Novedades...

Su email: