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jueves, 7 de junio de 2007

Alex vuelve de viaje


Recibí un mensaje de Alex y no dudé en aceptar su propuesta. Acaba de aterrizar en barajas y se dirigía a su casa así que le venía bien desahogarse conmigo después de su viaje cuando llegara a casa. Ya tenía apuntada su dirección y sabía llegar así que le confirmé mi asistencia y me metí corriendo en la ducha. Al salir tenía un mensaje diciendo que llegaría en menos de 20 minutos así que me apuré para salir de casa.
Cuando llegué allí nadie contestó al timbre y le mande otro mensaje para confirmar. Esperaba su contestación ansioso cuando lo vi bajarse de un taxi justo enfrente de mí con un pantalón de traje, una camisa que llevaba arrugada por la parte de abajo en señal de haber estado metida por dentro de los pantalones y un pequeño maletín negro. El taxista le bajó una pequeña maleta de cabina del maletero y él me hizo una seña para que le ayudara con ella. Busco la llave su maletín y abrió la puerta dándome el maletín para mi mano libre. Subimos en el ascensor en silencio y abrió la puerta de su casa pasando él primero:
-          Déjalo todo ahí y ven.

Aparqué la maleta al lado de un sofá y dejé el maletín encima. Seguí su voz hasta la habitación en la que había estado anteriormente.
-          Desnúdate – dijo secamente.
No tarde en quitarme toda la ropa y dejarla amontonada en una esquina del suelo mientras él sentado en la cama se quitaba los zapatos con ciertos quejidos de cansancio. Levantó la vista y me observó un rato mi cuerpo desnudo de pie delante de él con las manos a la espalda. Yo bajé la cabeza.
Esta vez comenzó poniéndome las muñequeras y ordenándome que me cogiera los tobillos. En esa postura aprovecho para meterme el plug en el culo con una pizca de lubricante que obtuvo después de pelearse con tubo del gel y me dijo que me levantara de nuevo. En ese momento unión mis muñecas a la espalda y se puso frente a mí.
Estuvo revolviendo un rato en un cajón o una caja por encima de su cama y volvió de nuevo delante de mi torso para colocar una pinza de la ropa en mi pezón derecho. A los pocos segundos intentaba pellizcar la piel de mi pecho para colocar otra más abajo y finalmente una en la piel de mi abdomen. Había pasado un cordón entre las pinzas de madera que colgaba por encima de pezón y por debajo de mi abdomen. El mismo mecanismo lo uso esta vez más ágil en el lado izquierdo de mi cuerpo.
Tardó mucho menos revolviendo en la caja sobre la cama en encontrar otro cordón que preparó para atarme las pelotas dejándomelas bien apretadas tal y como comprobó acariciándolas con sus manos y dándome de regalo unos buenos apretones en ellas. Me dijo que me pusiera de rodillas.
Era una especie de trapo o quizás una bufanda lo que puso alrededor de mis ojos para vendarme. Parecía que se iba cayendo poco a poco pero la apretó fuerte en mi nuca y solo puede ver algo de luz colándose por el rabillo de mi ojo derecho.
Uno de sus dedos se metió en mi boca y yo empecé a chuparlo con ganas hasta que el empujó con el mi lengua y mi mandíbula inferior hacia abajo. Algo con olor fuerte y tacto sedoso se metió en mi boca. Lo acomodé como pude e intenté cerrar la boca con ello pero no pude. Respire profundamente por la nariz.
-          Me voy a la ducha – Oí, ya algo lejos, a mi izquierda.
Pronto solo podía concentrarme en mi propia respiración y los ruidos de aquella pequeña habitación. Se oían unos gritos de fondo que parecía venir a través de una ventana que sabía que había frente a mi detrás de la cama. Y se oía el ruido de una ducha corriendo agua que a veces venía con el sonido de un silbido. Ese ruido paró y se oyó una puerta abrirse a mi izquierda.
-          Sigues ahí? – dijo con tono de risa.
No puede responder por la prenda que tapaba mi boca y que ya me había dejado todo su olor dentro de mi boca. Luego sabré que son sus calcetines cuando los vea hechos bola en el suelo aún mojados por mi saliva.
-          Ponte de pie.
Lo hice despacio para no caerme con las manos atadas a mi espalda y sin poder ver. Él empezó a juguetear con sus dedos suavemente por mi abdomen y mi pubis. Soltó un par de risotadas secas cuando golpeó mi polla dura con la palma de su mano desde arriba haciendo que me inclinase levemente por la sorpresa del golpe más que por el leve dolor.
El dolor intenso llego segundos después también de sorpresa haciéndome abrir la boca y que esos calcetines se metieran más al fondo en mi boca. Habían sido como seis punzadas casi simultáneas por todo mi torso y las dos más grandes en la punta de mis pezones. Sin lugar a duda, había usado la cuerda para soltar todas las pinzas a laves de un solo tirón. Todavía con media risa sus dedos se metieron en mi boca y me sacó la improvisada mordaza dejándome jadear libremente.
Desde atrás con su boca muy cerca de mi oreja me dio instrucciones precisas para que avanzara hasta tocar con mis rodillas el colchón de la cama y que allí me pusiera de rodillas encima de ella. En esa posición me soltó la venda de los ojos y los entorné por la cantidad de luz que él eliminó pronto dejando solo una luz desde la cabecera donde se acomodó solo llevando unos bóxers. Su polla se notaba haciendo bulto en ellos mientras él se la tocaba.
-          Chúpamela
Hice verdaderos malabares sobre ese colchón blando para no caerme de lado con las manos atadas a la espalda y llegar inclinando mi torso a tener la boca sobre su polla que pronto salió de los bóxers. Tenía que hacer fuerza con mis abdominales para poder subir mi torso mientras la chupaba y para descansar me dejaba caer hacia adelante metiéndome sin remedio toda su polla hasta el fondo de mi garganta. Necesite sacármela por completo una vez haciendo un especial esfuerzo por levantarme y poner mi espalda recta que a él no pareció gustarse y dedicó a darme bofetones mientras me preguntaba si no aguantaba más hasta que yo volvía a bajar mi tronco hacia su polla de nuevo. Aguanté lo más que pude, casi al borde del ahogo hasta que tuve que tomarme un segundo descanso en el que el no se enfado pero se levanto de la cama.
Me limpió las babas con los calcetines que hace unos minutos yo tenía metidos en la boca, aunque más bien los restregó alrededor de mis labios e incluso por mi lengua por cometer yo el error de tener la boca abierta.
Se sentó tranquilamente en la cama mirándome con las pinzas en las manos. Las colocó divertido mirando mis quejidos como lo había hecho la primera vez ese día y jugó con ellas moviéndolas con sus manos, apretándolas o dándoles algunos golpecitos para ver mi reacción. Se puso de pie y me empujó desde atrás de forma que caía sobre las almohadas que quedaban en el colchón.
Me sacó el plug suavemente y yo ya estaba preparado para que me follara aunque no me podía concentrar mucho por las pinzas que se retorcían bajo mi torso al rozarse con la cama. Sin embargo tuve otra sorpresa cuando sentí un ruido de desgarrado detrás de mí. Junto mis tobillos y los envolvió con algo que parecía cinta dejándomelos unidos entre sí. Luego empujo mi culo en pompa desde un lado tumbándome hacia un lado.
Con esta nueva postura sobre se colocó detrás de mí también tumbado. Antes de comenzar a follarme una mano se deslizo entre mis muslos a la búsqueda de mis huevos todavía atados. Consiguió colocarlos entre mis muslos tirando del cordón que los ataba obligándome a intentar levantar mi pierna de vez en cuando intentando separar mis rodillas para aliviar la presión. Así puedo empezar la follada tranquilamente metiéndomela hasta el fondo de un solo empujón sin preocuparse de mis gemidos.
Me fue follando despacio sacando casi hasta el final y metiendo siempre hasta el fondo toda su polla mientras apoyando su cabeza en una de sus manos y con la boca muy cerca de mi nuca mordiéndome la oreja fuerte en algunas ocasiones.  Con la otra mano de vez en cuando buscaba  los bordes de mis huevos entre mis muslos y me los clavaba con ganas mientras una de sus piernas apoyada sobre las mías hacía presión sobre mis muslos.
Cuando las embestidas empezaron a hacerse más rápidas su mano se deslizó por debajo de mi cuello levantándome la cabeza y su boca quedó soplando sus jadeos en mi nuca que también mordió varias veces. Su otra mano me tocaba fuertemente el torso en las zonas sin pinzas hasta que noté que buscaba el cordón que las unía.
Terminó dentro de mí apretando cada vez más su pierna sobre mí, trayendo mi nuca hacia su boca con el brazo que rodeaba mi cuello y tiraba del cordón arrancando las pinzas de mi torso despacio pero dolorosamente mientras me metía embestidas cortas en el fondo de mi culo.
Necesitó unas tijeras para cortar la cinta de embalar que rodeaba mis tobillos y luego quitó el resto con dos tirones secos. Me desató las pelotas el mismo mientras yo seguía tumbado en la cama aún jadeante y con la polla completamente tiesa. Me hice a un lado de la cama cuando el se tumbó también suspirando profundamente. Paseo sus manos por mi cuerpo empezando por los colorados huevos, la dura polla y comprobó las rojeces que había dejado en mis abdominales y pecho. Se paró un buen rato rozando mis pezones con dos dedos hasta que me dijo.
-          Tienes que irte.
Casi me echó de su casa, en tan solo un minuto, después de su frase.

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