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domingo, 1 de julio de 2007

Miento


Miento diciendo que no hubo anécdotas reseñables la noche del sábado al domingo, ya que no fue una noche ni parecida a las dos anteriores. Para empezar, tuve una gran afluencia de vistas entre las 10 y las 12, supongo que por el fin de la manifestación. Se llegó a formar un grupo, que se tomaba las cervezas mientras miraba como yo chupaba a través del cristal, esperando un turno para el que no parecían tener prisa.
Poco después de la media noche, mientras me dedicaba fervientemente a un fantástico rabo que estaba disfrutando enormemente, este despareció sustituido rápidamente por un ojo y una pregunta.
-          ¿Hoy voy a tener 20 euros también?
No pude evitar que me diera la risa, aunque él no parecía reírse tanto desde el otro lado. Abrí el panel lateral y le invité a entrar. Lo hizo con la cabeza baja, creo que avergonzado por su petición.
Sin embargo, no le dio tanta vergüenza cuando le ofrecí un condón,  mientras me inclinaba sobre el apoya brazos del sofá y le preguntaba.
-          ¿Por qué no me follas?
Oí como rasgaba el envoltorio y pronto note que empezaba a metérmela despacio, pero firmemente; en menos de medio minuto la tenía entera dentro y los dos estábamos gimiendo. No aguantó mucho tiempo follándome rápidamente, con ese enorme nabo que entraba y salía tranquilamente por mi culo. En un par de ocasiones, la sacó completamente y la volvió a meter de golpe hasta el fondo. Escuché perfectamente una media sonrisa en su cara, cuando esto me causaba un grito de placer, y sorpresa, por tener aquel miembro hasta el fondo tan de repente.
A la tercera vez que hacia esta maniobra, yo ya listo para notarla entrar completamente, me dijo “ven, de rodillas”. Obedecí rápidamente y llegué a tiempo para ver como con un mano se sacaba el condón, mientras se meneaba su enorme y bello rabo con la otra, justo antes de cerrar los ojos por los chorros de leche que se estrellaban ya contra toda mi cara.
Aún con los ojos cerrados, oí sus pasos por el salón, y noté un pañuelo sobre mi cara, que rápidamente tomé con mi mano derecha, para limpiarme mientras me ponía en pie. Con una amplia sonrisa, abrí los ojos mientras seguía limpiándome y vi a un chico latino, muy alto, frente a mí, que señalaba mi erección bajo el suspensorio.
-          ¿Tú no te corres? - preguntó.
-          No gracias. Aun me queda mucha noche - dije señalando el agujero, en el panel central de mi gloryhole.
-          La tienes bien montada - contestó mirando el panel.

Un pequeño silencio y su cabeza se agacho para susurrar.
-          ¿Hoy no hay 20 pavos, no?
Sonreía mientras iba hacia mi dormitorio y al abrir mi cartera, comprobé que no quedaban billetes azules. Él me miró con los ojos muy abiertos, cuando vi que sostenía mi billetera en una man,o mientras le extendía la otra con un billete de 50 euros. Agachó la cabeza de nuevo preguntando.
-          ¿Vuelvo mañana?
Le mostré mi cartera con otro billete de 50 euros dentro.
-          Te lo guardo para mañana - afirmé.
-          De puta madre - parecía aliviado.
Estaba allí a las 18:00 del domingo de nuevo y no parecía avergonzado, pero sí muy cachondo.


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