Imprescindibles

No se pierda... Mi última corrida Hice un buen servicio con...

lunes, 18 de febrero de 2008

Sesión de Prueba


Una vez resuelto el problema de la exclusividad, por fin pude conocer al Amo Óscar. No habíamos hablado más sobre el tema aunque todo estaba claro. Ni siquiera tuvimos que aclarar las condiciones de bienvenida en esa primera visita a mi casa, para la sesión de prueba.

Le abrí la puerta en suspensorios negros, que me quité delante de él sin que tuviera que decir nada justo en el momento en el que se acomodó en el sofá y antes de ir a la nevera a por una cerveza de su marca favorita. En cuanto la tuvo en la mano, me arrodillé a su lado pero no esperé mucho tiempo en esa postura pues sus piernas se levantaron rápidamente y yo, igual de rápido me puse a 4 patas para que la caída de sus piernas fuera sobre mi espalda.


Él entraba a trabajar unas horas después y vestía como un ejecutivo un poco desaliñado. Las gruesas suelas de sus zapatos se clavaron en el medio de mi espalda en la primera caída de sus piernas. Unos minutos después toda la suela de ambos estaba apoyada sobre mi espalda mientras el Amo disfrutaba de su merecida cerveza. Yo temblaba, aunque no por el peso sobre mi espalda si no por las ganas de de cumplir perfectamente con el que podría ser mi nuevo Amo.

El Amo parecía simplemente relajarse, incluso había tomado el mando de la TV y había puesto algún canal que no me sonaba de nada. Yo me empezaba a impacientar, pues sabía que solo tendría un par de horas antes de que él tuviera que irse a la oficina. Sus pies, sin salir de sus zapatos se frotaban bruscamente contra mi espalda cambiando de postura.

Un poco más de movimiento en mi espalda me indicó que había bajado las piernas. Espere unos segundos para confirmarlo antes de volver a ponerme de rodillas a su lado esperando órdenes. A él pareció gustarle que mi polla no se hubiera movido de su sitio y no estuviera dura, lo cual, me había costado bastante trabajo, pero sabía que era lo que a él le gustaba. La orden fue ir a buscar un par de herramientas para que continuara la sesión y tarde muy poco en ir a buscarlas, a 4 patas por supuesto. Tenía bien aprendidos los gustos del Amo Óscar aunque fuera nuestra primera sesión.

Primero me colocó las esposas, dejando mis manos atadas a la espalda y después me intentó colocar el plug. Tuvo que dar varios empujones pues no encontraba bien la entrada de mi culo conmigo de rodillas. Aún a riesgo de darme un buen golpe, me dejé caer hacia adelante, primero hacia el sofá y después hacia el suelo, pudiendo dejar mi culo en pompa. El siguiente empujón dio en el blanco y yo grité hasta que mi ojete se adaptó perfectamente alrededor de la base del plug.

Para ser una sesión de prueba, fue bastante ligera, la verdad. El tiempo se le había echado encima al Amo y le dio tiempo a poco más que a dejarme chuparle la polla, con el culo relleno y las manos atadas mientras él se tomaba una segunda cerveza. Su polla era bastante normal, nada espectacular aunque lo suficiente para poder reventarme el ojete (ojala pronto) y la garganta, como ya estaba comprobando. Mis manos atadas a la espalda no me daban muchas opciones para chupársela salvo metérmela hasta el fondo y aprovechar su rabo hasta que reunía fuerzas para levantar mi torso a peso y poder respirar un poco. A él no parecía importarle mucho, pero sí que parecía estar disfrutando.


Se fue casi corriendo porque llegaba tarde, después de limpiarse las babas que dejé por su entrepierna. Yo le había complacido todo lo que podía pero… ¿habría sido suficiente? ¿Puedo considerar que tengo Amo de nuevo?

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