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miércoles, 23 de abril de 2008

Con Máscara


El chico tenía claro lo que quería, aunque no tenía claro si lo conseguiría, pero estaba decidido a intentarlo, sobretodo ayudado por el hecho de que yo tuviera todo lo necesario para ello. Recuerdo que yo pensé que él sería bastante feo, o aunque no lo fuera, estaría acomplejado por su cara, si lo que quería era que yo no lo viese en ningún momento, y usar una máscara que le cubriera lo más posible. De todas formas describió su cuerpo como delgado y no le di mayor importancia. Le pasé unas cuantas fotos mías, para incrementar su decisión.

Tardó bastante tiempo en llegar a mi casa y tuve tiempo, más que de sobra, para preparar mi cuerpo y dejarlo todo listo. Ensayé la posición, agachándome sobre el sofá, dejando mi culo frente a la puerta, enmarcado por mis suspensorios, y comprobé que realmente tendría que hacer un giro de torso enorme, para poder verla la cara, en caso de que quisiera hacerlo, antes de que él se pusiera la máscara. Coloqué unos condones a mano, cerca del sitio donde él se pararía a follarme y abrí la puerta un segundo para comprobar que podría colgar la máscara establemente en algún lugar.
Asumí mi posición después de abrirle el portal desde el telefonillo y dejar la puerta abierta con la máscara en su sitio. Le oí cerrar y hacer unos cuantos ruidos en mi espalda, antes de sentir que me daba dos toques con su palma de la mano en una de mis nalgas. Era la seña que habíamos acordado; parece que la situación no le había excitado lo suficiente como para empezar a follarme del tirón, nada más entrar en casa. Me di la vuelta y me puse de rodillas.
Delante de mi tenía un chico de edad indeterminada, completamente desnudo salvo por la máscara que cubría su cara, de cuerpo delgado y polla media que, pesé a haberme el hecho el gesto acordado si no la tenía dura a la primera, estaba bastante erecta. Comencé a chuparla sin pensármelo mucho, mirándole siempre a la cara cubierta por la máscara, a través de la que noté sus ojos negro brillante.
Solo se la chupe durante un par de minutos, disfrutando de esa buena polla, rodeada de vello muy corto, que pude meterme en la garganta hasta el fondo sin ningún problema, saboreando su escasa lubricación, que dejé caer junto con mis babas por las comisuras de mis labios, hasta que el chico tomó uno de los condones en sus manos.
Volví a mi posición inicial y esperé a que la punta de su polla hiciera presión sobre mi ojete, para relajarme y abrirlo, dejándole que entrara dentro de mí. Su gemido resonó en la habitación, mientras yo empezaba a mover las caderas, intentando hacerme al ritmo que el chico comenzaba a marcar. Con un par de apretones con mi culo, el gemido del chico se hizo de nuevo enorme en la habitación y noté los estertores de su polla dentro de mi culo cuando se corrió, con dos lentas embestidas.
Tal y como habíamos acordado, me quedé en esa misma posición mientras él se vestía. Acarició la entrada de mi culo un par de veces, con la punta de sus dedos y hasta deslizó uno para adentro. Me incorporé cuando oí la puerta abrirse y vi la máscara caer al suelo mientras la puerta se cerraba.






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