Imprescindibles

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miércoles, 31 de diciembre de 2008

Nochevieja (I)


Llegó el día 31, y yo ya llevaba varios días recopilando todo lo que iba a necesitar para la pequeña fiesta, que se había convertido en "no tan pequeña". Jaime había confirmado, ya hace una semana, que sus amigos estaban conformes con la propuesta y me había pasado sus números de teléfono, para que me presentara, les diera la dirección y me enterara de lo que iban a beber durante la noche. Entre unas cosas y otras, tenía bebidas duras con diferentes refrescos, por supuesto hielos, cervezas, cava, decoración, juegos de cartas, varias cosas para picar y 2 marcas diferentes de tabaco que aprovisionar para el evento. Por suerte, ya solo me faltaban los últimos retoques para hacer esa mañana, en sitios muy cercanos a mi casa, que despache rápidamente, temprano, antes de irme al gimnasio.
Mi celebración personal de Nochevieja es muy distinta a la del resto. Suelo ir a comer a un sitio que me guste, con comida americana, yo solo, y allí me doy el placer de elegir todo lo que quiera comer en ese momento, aunque mucho se quede luego en el plato. Eso me deja descansando en casa el resto de la tarde, a veces incluso trabajando, mientras el resto de la gente empieza a cocinar en sus casas, y sin hambre para la hora de la cena. Este año seguiré las uvas por la TV para hacerme una idea de a la hora a la que llegarían los chicos.
Jaime llevaba varios días entusiasmado con la fiesta y todos los días tenía alguna idea nueva para hacer la fiesta más divertida para él y sus amigos. Aunque, de mano, yo no me negaba a nada, no presentaba mucho predisposición a los cambios, pero él insistía eufóricamente, hasta que conseguía que yo le dijera que sí explícitamente.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Preparativos de Nochevieja


Era una fría tarde de invierno. Había tenido que subir la calefacción bastante, para conseguir mantenerme en casa en suspensorios, sin pasar frio. Por suerte, el piso aislaba bastante bien el calor dentro de la casa. Ante la típica falta de expectativas de un día de semana, mis búsquedas se habían dirigido, como siempre, a internet y había acabado en el chat.
Y como siempre, nada en claro, solo mucho mareo, aunque acabé hablando con un chico jovencito que parecía interesado en la dominación, aunque no parecía estar muy caliente en ese momento, porque no ofrecía un encuentro cercano.
La conversación era fluida cuando me dijo que, en ese momento, se encontraba de vacaciones por la Navidades, en el pueblo de sus abuelos; no recuerdo si a las afueras de Madrid o incluso en algún lugar de las provincias de Castilla aledañas. Eso explicaba su falta de interés inmediato, y alimentaba mi interés por conocer a ese jovencito de una manera más profunda.

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