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miércoles, 17 de diciembre de 2008

Preparativos de Nochevieja


Era una fría tarde de invierno. Había tenido que subir la calefacción bastante, para conseguir mantenerme en casa en suspensorios, sin pasar frio. Por suerte, el piso aislaba bastante bien el calor dentro de la casa. Ante la típica falta de expectativas de un día de semana, mis búsquedas se habían dirigido, como siempre, a internet y había acabado en el chat.
Y como siempre, nada en claro, solo mucho mareo, aunque acabé hablando con un chico jovencito que parecía interesado en la dominación, aunque no parecía estar muy caliente en ese momento, porque no ofrecía un encuentro cercano.
La conversación era fluida cuando me dijo que, en ese momento, se encontraba de vacaciones por la Navidades, en el pueblo de sus abuelos; no recuerdo si a las afueras de Madrid o incluso en algún lugar de las provincias de Castilla aledañas. Eso explicaba su falta de interés inmediato, y alimentaba mi interés por conocer a ese jovencito de una manera más profunda.

Con el concepto que yo casi había pasado por alto, salvo por las típicas iluminaciones navideñas que se habían encendido unos días atrás en la ciudad, produciendo una marea de gente en los alrededores de mi casa, de que estábamos en fiestas navideñas, la conversación se centró en ellas, y el chico me terminó contando que volvería a Madrid, poco más que para pasar la fiesta de Nochevieja, en la que había quedado con 3 o 4 amigos. Yo me imaginé que tendrían entradas para alguno de los típicos cotillones que se organizan en la ciudad, a veces con cena incluida, que yo tanto aborrezco, por las aglomeraciones que conllevan.
Sin embargo el chico parecía fastidiado, porque sus amigos no terminaban de decidirse a dónde ir; a él todas esas fiestas le parecían muy caras y ya quedaban pocos días para terminar de organizarlo todo. Mis dedos fueron casi más rápidos que mi mente.
-          ¿Tus amigos son gays? – escribí rápidamente desde el teclado, mirando fijamente a la pantalla que pronto contestó.
-          ¿Los de Nochevieja? Sí, ¿por qué?
-          Hay una opción muy barata…. - continué - ¿Por que no hacéis la fiesta aquí en mi casa?
Y aunque estuve tentado en retirar el ofrecimiento en un par de ocasiones, durante el resto de la conversación, ya no tenía salida; salvo que a sus amigos no les gustara el plan. En unos días me confirmará al móvil.
El plan era básicamente sencillo: yo les organizaba todo en casa y ellos venían a hacer la fiesta como si fuese un local. Llegarían después de las campanadas y por supuesto me tocaría hacer el servicio durante toda la noche.
Ya que nuestra conversación había, en varios momentos, derivado hacía muchos lugares y nos habíamos pasado a Skype, donde hablamos bastante rato a través de la cam. El chico añadió finalmente que quería tener sexo conmigo durante la fiesta. Por supuesto, accedí y nos cambiamos los números de teléfono.

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