Imprescindibles

No se pierda... Mi última corrida Hice un buen servicio en...

martes, 18 de agosto de 2009

Vía Mensaje


Ya no me esperaba explicaciones. Por como habían quedado las llaves perfectamente colocadas en el sofá, sabía que no se le habían caído; además esa noche no había intentado volver a casa después de su borrachera. Tenía línea directa conmigo y mi móvil no había recibido ningún mensaje suyo en esos días.

Por eso me extraño tanto su mensaje, como si nada hubiera sucedido "Como está el esclavo?". El Amo Carlos me estaba preguntando cómo estaba, algo que creo que no había hecho nunca. La verdad, es que no me apetecía contestarle y no lo hice. El siguiente mensaje aún me sorprendió más.

viernes, 14 de agosto de 2009

No lo esperaba

Ese día no lo esperaba; culpa mía por no darme cuenta que el día siguiente era festivo, y que las rutinas del Amo Carlos podrían cambiar, haciendo que saliera el viernes, en lugar del sábado, o quizás, ambos días.

Salí de la ducha, en la que estaba con la música puesta; tras sumergirme bajo el chorro de agua fría un buen rato, había empezado mi ritual de depilación y limpieza, ya con el mando para el lado del agua caliente, sin prisas. Salí del baño, casi cantando, con la música todavía encendida, completamente desnudo, ya seco, y me encontré al Amo Carlos sentado en el sofá del salón.

La cierto es que me dio un buen susto, llegué casi a saltar al verle, con un vuelco en el corazón. Creo que aproveche el salto para ponerme de rodillas rápidamente, todavía agitado y sin querer grité.

- A sus órdenes, Amo.

domingo, 26 de julio de 2009

Rutinas (III)



Las sesiones con el Amo Carlos volviendo de madrugada a mi casa, entrando con su copia de la llave, y llamando a su "perro" a voces para darme la primera ostia de bienvenida, se repetían todos los sábados, después de haberle, ese mismo día unas horas antes, relajado sexualmente, comiéndole su enorme polla, y recogiendo su corrida del suelo de mi salón, ante su atenta mirada, mientras él fumaba.

Y siempre empezaba con la tortura de mis pezones. Para Carlos, era como una especie de calentamiento, convenciéndose de que yo aguantaría sus torturas, antes de pasar a la fantasía que ese día tenía en la cabeza, que siempre era diferente.

Y este día, parecía ser el ejercicio físico. Me dejó las pinzas japonesas puestas en mis pezones, que ya estaban bastante enrojecidos y doloridos, después del largo castigo que me había aplicado antes, y me ordenó ir a por una escoba, lo que me extrañó.

domingo, 19 de julio de 2009

Rutinas (II)



La vuelta de fiesta del Amo Carlos no era tan predecible como sus visitas antes de salir, aunque sí que era un clásico su borrachera, que sacaba de él sus peores intenciones y cierta agresividad. Hacía mucho ruido intentando abrir la puerta, y daba un grito en el salón para despertarme, aunque yo ya estaba, la mayoría de las veces, saltando de mi cama en suspensorios, para acudir a sus órdenes al salón, y encontrármelo con un cigarro en la boca con la ceniza a punto de caerse sobre el suelo.
Me apresuraba a traerle un refresco y un cenicero, siempre habiendo recibido un buena ostia, con la que me cruzaba la cara a modo de bienvenida, al grito de “perro”, antes de sentarse en el sofá, y que yo me colocará diligente de rodillas delante de él esperando órdenes.

sábado, 11 de julio de 2009

Rutinas

Las sesiones con el Amo Carlos eran bastante predecibles, pero yo estaba feliz sirviéndole.


Prácticamente no sabía nada de él durante toda la semana, salvo algún día que me preguntaba por el móvil que hacía que llevaba puesto, y a veces me pedía que le enviase alguna foto. Solía ser ya entrada la noche, por lo que me encontraba en casa, y por tanto llevaba puestos solo unos suspensorios. Llegó a tener una extensa colección de fotos mías en suspensorio en su móvil, que algunos días me enseñaba.
Otro día por semana, normalmente miércoles o jueves, aparecía por casa a media tarde sin previo aviso. Las dos primeras veces me pilló fuera de casa, haciendo recados, y me lo encontré esperando en el sofá viendo la TV. Una vez me acostumbre a esa cadencia, hice esfuerzos para estar esos días en casa, y que no me tuviera que esperar.
Y siempre cuando salía, normalmente los sábados,  se pasaba por casa antes de salir para tomarse la primera copa que yo le servía placenteramente y también a la vuelta, con su ya típica enorme borrachera, para la que yo era el entretenimiento ideal.

sábado, 20 de junio de 2009

Y volvieron…


Como era de esperar, después de las conversaciones que les había oído tener antes de que se fueran de mi casa, el Amo Carlos volvió después de la fiesta, en lo que en las siguientes visitas se convertiría en rutina. Pero esta vez venía acompañado por dos de sus amigos; parece que el resto no había “sobrevivido” al botellón y la discoteca, viendo que las 3 personas que tenía delante de mí, estaban bastante perjudicadas por el alcohol.
Me habían despertado haciendo mucho ruido mientras abrían la puerta, pues yo ya estaba en la cama, sólo con unos suspensorios, después de haber recogido todo el salón y limpiado el baño, tras el paso de Carlos con sus amigos durante el botellón, que habían hecho allí mismo.

Invito a la Disco


El Amo Carlos pareció complacido por la afirmación de su amigo, y yo salía del baño desnudo, con mi polla dura y completamente babada por el amigo de Carlos, buscando mis suspensorios por el suelo del salón, dónde se habían quedado, hasta que vi que uno de los amigos de Carlos los estaba haciendo girar, con uno desde sus dedos y con mirada retadora.
-          ¿Los quieres? – me preguntó entre risas.
Yo busqué con la mirada al Amo Carlos, para intentar ver cuál debería ser mi respuesta, pero no me dio tiempo, pues él terminó el juego con un gesto y mis suspensorios fueron lanzados hacia mí; me los puse rápidamente. Carlos retomó las riendas de mí sin dudar, mandándome ponerme a cuatro patas delante de él de nuevo, y subiendo sus piernas encima de mi lomo. También redirigió la conversación de sus compañeros hacia los siguientes planes de la noche, para acabar el botellón.

Podrías dejarmelo un rato...


Después de un breve silencio de sorpresa, se produjo el descojone general. Los chicos empezaron a reír a carcajadas y le hacían preguntas incompletas a Carlos, interrumpidas por nuevas carcajadas. Carlos se reía con ellos hasta que sentenció.
-          Os dije que hace todo lo que yo le mando
-          ¿También te lo… follas? – preguntó uno de sus amigos, intuyendo la respuesta, que se quedó sin contestar mientras yo seguía de rodillas delante de ellos con la cabeza agachada.
-          Tiene un cuerpazo… - dijo otro de los amigos.
-          Podemos hacer con él lo que nos de la puta gana – volvió a sentenciar Carlos

Demostración de Fuerza




La noche se estaba desarrollando con menos sobresaltos de los que me esperaba. Tanto Carlos como sus amigos se habían dedicado simplemente a charlar, de temas a los que no presté mucha atención, y me tuvieron muy ocupado rellenando sus copas de las distintas mezclas, todas diferentes que bebían cada uno.

-          Ponme más hielo
-          Vodka con naranja
-          Otra cerveza
Sus voces eran respetuosas pero firmes. Yo estaba muy pendiente en todo momento de lo que pasaba en la mesa,  pendiente de vaciar ceniceros, recoger latas vacías, abrir bolsas de hielo, limpiar rápidamente cualquier cosa que se caía. Enseguida se me olvidó que mi fibrado cuerpo, libre de todo vello, estaba solo tapado por un suspensorio, pues no sentía especialmente sus miradas fijándose en mí, solo recordándolo cuando furtivamente alguna mano se posaba en alguna de mis nalgas, dándome un ligero golpe mientras pasaba entre las sillas, el sofá y la mesa para hacer alguna de mis tareas. Tuve que bajar unas cuantas veces, ya sin lluvia a comprar al chino de abajo: patatas, más hielo, cervezas e incluso tabaco, pues la única cajetilla de emergencia que me quedaba en casa, tardó bastante poco en quedarse vacía.

viernes, 19 de junio de 2009

Botellón

Esa tarde de viernes se había puesto a llover y yo no esperaba nada de actividad. Llevaba ya alrededor de un mes sirviendo a Carlos, un jovencito caprichoso que todavía estudiaba en la universidad, y que aún, pesé a sus esporádicas visitas, había conseguido toda mi atención y disponibilidad.
Aún siendo muy joven, no parecía nada inexperto y Carlos ya me había exigido dos veces las llaves de mi casa. Hacía una semana que se las había dado y todavía no las había utilizado. Parecía una de esas semanas en las que desaparecía completamente, por lo que yo entendía que eran preparaciones de exámenes ya que no había, por supuesto, pedido ningún tipo de explicaciones.
Yo había contratado una película por una de esas plataformas online, que son muy cómodas para gente a la que navegar por la web nos da mucha pereza, buscando el sitio adecuado donde ver películas gratis, y me disponía a verla tranquilamente sentado en mi sofá, con un sándwich mixto que me había preparado cuidadosamente, a modo de cena y por una de las pocas veces, llevando un pantalón no muy corto, casi estilo bañador que me resultaba muy cómodo.
La puerta se abrió de pronto.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Las cosas claras


Aunque las cosas estaban ya bastante claras, al menos para mí, nos llevo unas cuantas más conversaciones, el llegar a quedar en persona; cita en la que yo me esperaba que el Amo me probase a lo largo de todas esas prácticas por las que me había preguntado.
Sin embargo el Amo empezó de una forma completamente diferente, pero con mucho sentido. Le abrí la puerta en suspensorios, y él se dirigió directamente al sofá, casi sin saludar. Yo corrí a su lado para ponerme de rodillas, cumpliendo por tanto, 2 de las reglas que me había puesto, y que él iba a repasar ahora mismo.
-          Esa es la postura que tendrás siempre que no estés haciendo nada. ¿Entendido, perro? – me preguntó.
-          Sí, Señor – no tardé en contestar.
-          Y veo que lo de los suspensorios lo tienes claro. Cuando no me guste lo que llevas, estarás desnudo. Y esos, no me gustan – dijo señalando mi paquete cubierto por los suspensorios.

viernes, 15 de mayo de 2009

Me presento al Amo Total


-          Así que esclavo total, eh?
Así comenzaba nuestra conversación por skype después de unas cortas y típicas preguntas por el chat. De él sabía que tenía 20 y pocos años, y que era estudiante; me había empezado hablar como si nada, después de uno de mis mensajes en el chat buscando Amo, dominante o jovencito caprichoso. Enseguida se identificó como los tres y su tono al escribir inspiraba autoridad.

viernes, 1 de mayo de 2009

Salamanca


Me desperté muy temprano con un calentón impresionante, por lo que decidí ocupar mi mente en tenerlo todo preparado. Tampoco necesitaba gran cosa. Me encargué de dejar mi casa en perfecto estado para estar unos días fuera. Programe mi GPS para llegar a las señas de las que disponía y prepare dos mochilas cubriendo las necesidades básicas. Una de ellas contendría lo que suelo llevar encima, mi móvil, cartera con poco más de los doscientos euros que me iba a gastar, las llaves del coche… en la otra, necesitaba un plan de emergencia, por si había algún imprevisto: otra cartera con dinero, mis identificaciones, un móvil prepago con cargador, algo de ropa y…. nada más! “Intentaré dejarla en una consigna en la estación de autobuses?” Mande un par de mensajes, uno a mi padre para que no intentare contactarme durante los próximos días, le dije que me iba de excursión al monte y no tendría cobertura. Y otro, a un amigo en USA de confianza, con todas las señas reales que tenía del Amo. Él ya sabía lo que tenía que hacer con ello en caso de emergencia. Hable con él por teléfono unas horas antes de entrar en mi mazmorra para confirmar que lo había recibido. No era la primera vez que teníamos esas conversaciones, desde ambos lados, así que tampoco hizo muchas preguntas, aunque prometió pedirme todos los detalles en el futuro.
Era una mañana despejada pero no hacía mucho calor aun. Conduje tranquilamente saliendo de Madrid hacia Salamanca con ropa cómoda (la de deporte con la que decía acudir a la cita estaba lista en la primera de mis mochilas) siguiendo escrupulosamente las indicaciones de mi GPS. Antes de tomar la desviación necesaria, lo desconecte y me dirigí a la estación de autobuses de Salamanca pues todavía quedaban 4 horas para el inicio de mi aventura. Tiempo de sobra para dejar mi coche bien aparcado y darme un buen homenaje gastronómico antes de lo que pudiera llegar durante el fin de semana.
Después, me cambie de ropa en un baño público y dejé mi mochila en un lugar seguro comprobando que no me daría problemas el que no la recogiera hasta dentro de unos días. Ya con solo unos pantalones cortos y una camiseta de tirantes y solo un tanga por debajo, el sol me permitía no pasar frio. Quedaba solo una hora para el momento en que me había citado para el Amo y todavía tenía que llegar hasta allí. Decidí tomar un taxi aunque tuve que darle algunas explicaciones inventadas cuando pedí que me dejará en una bifurcación de la carretera secundaría que llevaba a mi destino. Le corte la conversación con una buena propina y saliendo del coche como una exhalación. Espero que no notara mucho la erección que mi limitado atuendo no disimulaba desde que me lo había puesto y que ya tenía completamente mojada la pequeña tela de mi tanga y empezaba a mojar la basta tela del pequeño pantalón de correr. La mochila me ayudo a tapar esa zona en los momentos en los que notaba que no podría esquivar las miradas de la poca gente con la que me cruce desde aquel momento, incluyendo el taxista y el nada amable barista del sitio donde me cambie cinco segundos antes de beberme una coca cola de un trago y salir corriendo dejando 5 euros encima de la barra.

jueves, 30 de abril de 2009

Mazmorra


Tras una semana buscando a medias en los pocos ratos libres que tenia debido a un encargo de trabajo de mi padre, estaba ya cerrando el ordenador a las 4 de la mañana cuando vi un perfil que me llamo la atención, todavía no sé porque motivo. Todas las fotos eran evidentemente sacadas de internet y las descripciones no eran especialmente detalladas pero hacían referencia a una finca en Salamanca en la que un Amo disponía de una mazmorra y aceptaba esclavos para estancias cortas.
La semana de búsqueda no se había dado muy bien y la verdad estaba un poco cansado de tener los encuentros de siempre, en los que yo me preparaba para lo peor y se quedaban en dos mamadas y cuatro enculadas rápidas, quizás con suerte aderezadas de un poco de humillación, juego de pies o algunos azotes. Envié un mensaje rápido sin pensarlo mucho sin tener mucha esperanza en obtener una respuesta.
Un par de días más tarde, ya casi sin recordar ese mensaje, y con mis tareas de trabajo completadas dedicándome a la búsqueda de Amo completamente, apareció en mi skype la notificación de un nuevo contacto que acepté. Era el Amo que había contactado con la mazmorra en Salamanca.

lunes, 13 de abril de 2009

Servicio de visitante




Volvía de hacer la segunda sesión de gym, en un día muy aburrido, y tras una ducha bien fría para intentar bajar mis deseos, que tampoco era la primera del día. Me conecté a las redes sociales para ver si aparecía algo decente. Tenía todas las intenciones del mundo de encontrar un buen Amo esta vez, pero lo que apareció fue un chico bastante perdido, que no hablaba nada de español. Era asiático y su inglés era lo suficientemente bueno para que nos entendiéramos sin problema; tenía experiencia dominando, pese a ser bastante joven.
Nuestra conversación fue bastante larga, sobre lo que él entendía por sumisión, y yo estaba de acuerdo en todo. Tenía una habitación en alquiler, en un piso compartido de estudiantes, y esa noche estaba sólo, necesitando "un mueble" para entretenerse en su habitación. Me planté en la puerta de su casa 25 minutos después de cerrar el Skype.

martes, 24 de febrero de 2009

Esto hay que repetirlo

Risas, conversaciones, copas, fiesta, confesiones y hasta algún desmadre. Unas vacaciones excelentes pero ya estábamos los 3 juntos, vestidos casi como para ir el gimnasio, aunque lo que teníamos que soportar en ese momento eran las horas de vuelo: el mío a Madrid, el de Ronnie a Chicago y el de Nico a Nueva York.

sábado, 21 de febrero de 2009

Demasiado para dejarselo a otro



Nuestras intenciones y nuestro perfil sin tapujos, al que contestaba Ronnie principalmente, pero a veces contestaba yo, llegaron a dar el fruto que esperábamos, o eso pensábamos en ese momento. Yo llevaba unas cuantas horas acaparando el perfil, hablando con, ya todo un hombre, de buenas dimensiones, en todos los sentidos, que tenía experiencia como dominante y no le importaría ejercer como Amo. Lo extraño es que no había propuesto que nos viéramos en directo todavía… Sabía que eramos 3 y habíamos intercambiado fotos de los 3 por fotos suyas, lo que nos había dado una clara ventaja en cuanto al número de fotos de él que habíamos visto, sin dejar un centímetro de su anatomía sin explorar. La verdad, yo me estaba poniendo muy cachondo, cada vez que desbloqueaba la pantalla del móvil y me encontraba con un mensaje suyo. Era esa sensación que crece dentro de ti, a veces desde tus huevos hacia el resto del cuerpo, a veces desde mi ojete palpitante, pero otras veces, como estas, desde una bola en medio del estomago que te hace sentir que te falta algo, que necesitas ponerte al servicio de ese hombre, que empieza a crecer y casi te pone de rodillas para quedarte a sus órdenes.

viernes, 20 de febrero de 2009

Segundo intento en vacaciones


Las vacaciones se nos estaban dando de puta madre, lo estábamos pasando genial y sobretodo olvidándonos del resto de nuestra vida, aunque tanto Ronnie como yo echábamos de menos un buen Amo que nos pusiera en nuestro sitio. Mientras tanto, Nico seguía con sus escapadas, casi diarias, con alguien que encontraba a través de las redes sociales y ahora ya nos lo contaba todo, con todo detalle.
-          Así que hay mucho dominante por esas redes… - Empezó a decir Ronnie, casi pensando en voz alta.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Nico se confiesa


-          Yo os envidio – dijo Nico, balanceándose ligeramente.

Llegaba del baño y se apoyaba con cada uno de sus brazos sobre mí y Ronnie, pillándonos por sorpresa, sentados en una mesa alta de un bar de ambiente, a altas horas de la noche, discutiendo sobre si el maromo de turno tendría alguna opción de ser dominante o no. Llevábamos un par de cervezas, pero Nico ya 4 copas; ese día parecía o sediento, o simplemente necesitado de una borrachera. Durante la tarde había hecho una de sus escapadas, a ver a uno de sus contactos rápidos, encontrado con la aplicación que usaba. No nos había contado mucho más, pese a nuestro típico interrogatorio. No le dimos mayor importancia.

-          Buena polla, y nada más. – zanjó la discusión.

domingo, 15 de febrero de 2009

Salimos de fiesta


No nos levantamos muy temprano y aunque estoy seguro que los 3 nos acordamos de ello, no mencionamos el visitar un gimnasio ese día; eso eran las verdaderas vacaciones. Nos preparamos rápidamente, entrando por turnos al baño, hasta que llegó un momento en el que los 3 estábamos allí dentro, haciéndonos un hueco delante del espejo a codazos, todavía en ropa interior. La charla ya era animada desde por la mañana y en cuanto estuvimos vestidos salimos a ver la ciudad mientras buscábamos un buen desayuno tardío.

sábado, 14 de febrero de 2009

Puesta en Común


Esa noche la dedicamos enteramente a ponernos al día; teníamos tantas cosas que contarnos de los meses que llevábamos sin vernos… Pedimos pizza a la habitación y conseguimos que nos trajeran también unas cuantas cervezas. Creo que hasta nos llegamos a volver ligeramente escandalosos, y estuvimos a punto de salir a la calle, con la noche ya avanzada, pero nos pudo la prudencia por estar en una ciudad desconocida. De todas formas, no necesitábamos a nadie más.
Pese a que tras la ducha todos nos habíamos vestido para salir a cenar, y aunque el aire acondicionado estaba encendido, una vez decidido que cenábamos allí dentro, nos fuimos quitando la ropa, para no mancharla o por el calor. Ronnie y yo nos quedamos en suspensorios, como más cómodos estábamos y los dos envidiamos el modelo que llevaba el otro. El cuerpo de Ronnie era realmente perfecto: su cuidado y su bronceado culo quedaba perfecto enmarcado en las tiras del suspensorio rojo que había elegido para ese día. Yo por mi parte llevaba uno negro, más discreto y más acorde con mi tono de piel, casi albino al lado del de Ronnie.
-          ¡Eh, yo también tengo! – gritó Nico mientras Ronnie y yo comparábamos culos y paquetes, con más interés en la lencería en sí, que en la sensualidad del hecho.

viernes, 13 de febrero de 2009

Vuelo Domestico


Me había despedido de Martín en mi propio apartamento, después de hacerle una última mamada, que él hubiera querido que fuera una follada, pero el tiempo se me echaba realmente encima. Le dejé en la puerta de la facultad, abriéndole con protocolo la puerta de mi coche por última vez.
Ya habiendo devuelto el coche al aparcamiento de la compañía de alquileres en el aeropuerto, sentí tristeza por las maravillosas semanas que había pasado sirviendo al Amo Martín, que descubrió los placeres de la dominación y el castigo a mi lado, incluso su polla se había estrenado con mi culo. Pronto se me pasó la leve nostalgia ante la excitación de encontrarme con mis amigos en Buenos Aires; hacía bastante tiempo que no los veía.
-          Ellos ya estarán aterrizando – pensé.

martes, 10 de febrero de 2009

Comienza la despedida (II)


Los pequeños cambios en la forma de actuar del Amo Martín se veían poco a poco, y se había vuelto completamente imposible predecir de alguna forma como querría las cosas. A veces, me dejaba comer con él y otras tenía que comer cuando él ya había acabado. En estos casos, utilizaba una de las botellas que siempre había en mi nevera, y que él se encargaba de tener llena de su propia meada, para aderezar la comida que fuera, poniéndole una buena cantidad por encima.

lunes, 9 de febrero de 2009

Comienza la despedida


Aunque era algo de lo que no hablábamos, tanto el Amo Martín como yo, sabíamos que nuestra fecha de caducidad estaba al llegar. Los dos estábamos disfrutando al máximo los días juntos: cuando por semana lo recogía de la facultad y se venía a mi casa a follarme ,y a que le sirviera la cena; así como los fines de semana, en los que se quedaba en mi apartamento a dormir el sábado, para amanecer juntos el domingo, empezando el día con una buena follada antes del desayuno.

jueves, 5 de febrero de 2009

Martín sabe jugar


Aunque el Amo Martín tenía claro que me quería sólo para él, también se sentía orgulloso de estar usando un esclavo como yo, y eso tenía que compartirlo con alguien, interpreté yo cuando me dijo una tarde cualquiera después de cenar.
-          Tengo un amigo que quiere conocerte.
Y lo dijo con la tranquilidad de siempre, sin darle mayor importancia, quizás consciente de todo lo que implicaba, pues yo entendía que su amigo me quería conocer como esclavo; ¿de qué otra forma podría ser?
Y era dicho y hecho. Tras haber sentenciado sus intenciones, empezamos a prepararnos para salir a encontrarnos con su amigo, en un bar del centro. Tendría que conducir hasta allí, pero eso no fue impedimento para que Martín me llevara preparado como a él le gustaba. Eligió la ropa de mi armario, nada extraño: suspensorios, camiseta y pantalón vaquero esta vez, en lugar de pantalón corto. Por supuesto, bajo toda la ropa, mis pelotas atadas, mi polla con un cockring, un plug llenando mi culo y las pinzas unidas por una cadena en mis pezones.

domingo, 1 de febrero de 2009

El día Domingo

Desde aquel primer sábado por la noche en que dormimos juntos y Martín, me folló por primera vez, los domingos que pasamos juntos eran el día para nosotros. Ese día, él se olvidaba de todo lo que tenía que hacer en la universidad y se dedicaba exclusivamente a disfrutar de mí, y de mi cuerpo.

Pasadas ya las pruebas iníciales, en las que Martín iba probando lo que le gustaba y lo que no, ya empezaba a tener bien claro que el rol de Amo le gustaba, y además se le daba bastante bien, considerando que teníamos cada vez menos tiempo disponible, que él quería aprovechar al máximo.
Cuando Martín se despertaba, normalmente apoyando algunas de sus partes sobre mi cuerpo, a veces la cabeza sobre mi pecho, o a veces simplemente una pierna enlazada entre las mías, no tardaba en despertarme después. Yo no tardaba en notar su enorme erección mañanera entre sus piernas, y tras librarme de la ligera sábana, me bajaba hacia ella, para empezar a comérmela, ya sin falta de vendarme los ojos. Si dejaba que Martín decidiera, nos pasábamos así toda la mañana. Su polla parecía no bajarse nunca y mi hambre tampoco; llegué a comérsela más de una hora seguida, intercalando el meterme su polla hasta el fondo de mi garganta, con largas lamidas de sus pelotas, que tenían un ligero sabor a sudor y a hombre, después de la calurosa noche conmigo.

miércoles, 28 de enero de 2009

Las cosas se ponen serias


La semana se iba desarrollando como la anterior, con las mismas rutinas con el Amo Martín, sin que las cosas hubieran cambiado mucho después del desenlace del primer fin de semana juntos. Sin embargo, ese día era especial y nunca llegué a saber cuál fue el desencadenante; supongo que Martín empezó a entender que realmente estaba siendo un Amo conmigo, y yo no solo iba a cumplirle algunos caprichitos, sino que era lo que se entendía de siempre como un esclavo, como en la antigua Roma.
Ese día le recogí de la facultad, como siempre, y me preparé para servirle la cena al llegar a casa, pero él se sentó en el sofá pensativo.

domingo, 25 de enero de 2009

Pasando la Noche


-          ¿Llegarás a casa? – Me preguntó Martín, mientras miraba mi cuerpo magullado y dolorido, a la puerta del coche, ya abierta.
No sé si lo sentía con tono irónico o con verdadera preocupación, pero asentí con la cabeza y continué vistiéndome. Antes de volver a casa, paramos con el coche donde Martín indicó, para coger algo típico de la zona para la cena. Él me dijo lo que tenía que pedir y se quedó en el coche mientras yo recogía el pedido. Me decía que a la cena invitaba él, alargándome un billete desde el asiento del acompañante del viejo coche de alquiler; yo le hice caso omiso, y salí del coche, repitiendo el pedido en mi cabeza.

sábado, 24 de enero de 2009

Ejercicio al aire libre



Me senté en el asiento del conductor tras abrirle la puerta del acompañante a Martín y cerrarla después de que se sentara; noté el plug clavándose en el interior mi culo, por lo que tuve que a acomodarme de nuevo antes de colocarme el cinturón de seguridad y comenzar a conducir, hacia adelante, despacio, esperando las indicaciones del Amo.
Me fue indicando calmadamente y con mucha anticipación los giros que tenía que tomar y conseguimos llegar, tras unos 15 minutos de conducción, a lo que parecía la entrada de un parque, que abarcaba todo lo que daba la vista, donde me indicó que aparcara. Contento por bajarme del coche y dejar de sentir la presión del plug, fui calmadamente a abrirle la puerta mientras observaba las diferentes zonas del parque: con árboles, plantas, paseos y edificios antiguos. Cuando Martín se bajó y cerré el coche, comenzó a andar sin decir ni palabra y yo le seguí con calma, un par de pasos detrás de él, disfrutando del paisaje y de la liberación de no tener ninguna decisión que tomar en mi cabeza, que permanecía atenta en ese momento, a cualquier orden que pudiera llegar del Amo.

Descubriendo la calma



Martín no tenía ningún plan en especial o eso parecía. En la calle actuaba como en mi departamento, con mucha calma y caminando despacio bajo el calor del sol con una gafas de sol. Me dirigía por las calles de la ciudad, para él bien conocidas, con sencillos gestos, diciéndome cuando tenía que cruzar y decidiendo donde se paraba a mirar un escaparate o entrar en una tienda. Yo le seguía también pausadamente aunque un poco preocupado por algunas miradas de la gente con las que nos cruzábamos, que a veces se fijaban en la tira de cuero que apretaba uno de mis bíceps y otras, o al menos así me pareció a mí, en el extraño bulto que generaban las pinzas de mis pezones bajo mi camiseta.

Empezando el fin de semana con calma



Martín ya empezaba a conocerme y yo a conocerlo a él. Creo que los dos teníamos el mismo sentimiento de excitación por ver cuál sería el siguiente paso en nuestra fantástica relación e íbamos despacio, pero sin parar, ya que tenía fecha de caducidad clara: el día que yo tenía mi avión desde su ciudad hasta Buenos Aires para encontrarme con mis amigos. Yo estaba excitado por saber cuál sería el próximo fetiche al que Martín le daría salida con su voz calmada en forma de orden dubitativa y él, intuía, estaba excitado por ver si cumpliría cada una de sus órdenes, cada vez más extremas; por ver como mi cuerpo reacciona a ellas, para descubrir un paso más, basándose en mi experiencias anteriores, que él no tenía.
Llegó un poco antes de la hora de comer a mi apartamento perfectamente recogido, pese al pequeño caos de ropa sucia que iban generando mis vacaciones, con una pequeña mochila que dejó en la habitación encima de la cama. Iba a pasar más de 24 horas seguidas sirviendo a ese joven chico local que había servido los días anteriores…

viernes, 23 de enero de 2009

Conociendo a Martín


-          Me llamo Martín – me había dicho antes de irse la primera vez de mi apartamento.
No coincidía con el nombre con el que se había presentado anteriormente en nuestras conversaciones pero no le di mayor importancia. Llevaba ya 3 días pasándose por mi departamento a cenar e iba, poco a poco, aumentando su nivel de exigencias, con lo que yo continuaba el ritual todos los días, esperando con ansia el siguiente paso que Martín daría.
Martín daba las órdenes de manera tranquila y con voz suave y lenta, que se volvía firme cuando ya me las había dado anteriormente y, por tanto, ya había comprobado que yo las cumplía. Sin embargo, en las nuevas órdenes que daba percibía una ligera duda en su tono de voz, más que por su necesidad de verla cumplida, por si yo me atrevería a hacerla; o al menos, esa era mi intuición. Martín parecía encantado una vez yo cumplía la nueva orden y a partir de ese momento entraba a formar parte de las órdenes que ya daría sin titubear en cualquier otra ocasión.

miércoles, 21 de enero de 2009

Sirviendo de Vacaciones


Después de la anterior experiencia, no tan buena como me esperaba, estuve un par de días haciendo vida tranquila de vacaciones y buscando un gym cerca de mi apartamento de alquiler. Seguía utilizando la misma aplicación pero ahora dejaba claro que era esclavo y que lo único que buscaba era Amo, nada de solo activos o solo Dominantes. La verdad, no estaba encontrando a nadie con experiencia, ni dispuesto a algo así.
Hasta que apareció el chico perfecto, de tan solo 19 años. Por supuesto sin nada de experiencia, pero loco por tenerla y, aunque demasiado dulce, dispuesto a tener a alguien servicial a sus pies. Decidí darle una oportunidad ya que también estaba muy interesado en algo a largo plazo, al menos las 3 semanas que me quedaban allí.

sábado, 17 de enero de 2009

¿Va a ser todo el viaje así?


Llegué agotado por el viaje y el piso que había alquilado estaba bastante sucio. Decidí dejar para el día siguiente las labores de limpieza y acomodé solamente el dormitorio principal para echarme a dormir cuanto antes. Sin embargo no dejé para el día siguiente el encender la app de búsqueda y subir unas cuantas fotos, enseñando carne, con un nick sugerente indicando claramente que soy esclavo.
Cuando me desperté descubrí que la mayoría de la gente ni se había leído mi nombre, mucho menos el perfil, y me había escrito mensajes simplemente viendo mi foto de cara. Descarté la mayoría de los mensajes pero comencé a hablar con un par de chicos jóvenes a los que les expliqué lo que buscada y dónde se paró la conversación.

jueves, 15 de enero de 2009

Balance antes de viajar


-          ¡Joder, ya llevo 2 años aquí! – pensaba en voz alta en suspensorios delante de las puertas abiertas de mi armario con una enorme maleta abierta de par en par encima de la cama.
Me senté unos segundos a pensar en esos dos años. Realmente estaba siendo feliz y llevaba una vida de esclavo muy buena. Ahora mismo no tenía Amo fijo pero tampoco me faltaban dominantes a los que complacer. Y mi familia… aún no habían preguntado si ya volvía… quizás es el momento de definir mi estancia en Madrid como… ¿¡indefinida!?

Me levanté de un salto y continué haciendo mi maleta decidiendo delicadamente que ropa iba metiendo en la maleta.
-          Allí es verano – pensé.

jueves, 1 de enero de 2009

Nochevieja (V)


Aunque Jaime había sido el primero en reconocerlo, parece que la borrachera era generalizada entre sus amigos. Se pasaron un buen rato riéndose por nada, cosa que a mí también me hacía gracia, quizás porque el poco alcohol que había bebido, a mí también me había emborrachado, debido a mi falta de práctica con las bebidas alcohólicas. Intenté ir limpiando el desastre que se estaba formando en el suelo, vaciar los ceniceros y colocar más, pero era ya misión imposible, porque la ceniza caía por todas partes con los chicos deambulando por el salón, con los cigarrillos y las cervezas en las manos, hablando de cualquier tontería, o de lo buena que era la canción que el último de ellos había puesto en la cadena.
-          ¡Todavía llevas el plug! – dijo de repente Jaime, mientras yo pasaba para recoger algo por el salón.

Nochevieja (IV)


La fiesta continuó con los chicos subiendo la música, aunque en ningún momento se plantearon bailar a su ritmo. De igual forma, su tono de conversación subió por encima del de la música, empezando a hacer un estruendo, que me resultaba un poco molesto. En un momento decidieron jugar a las cartas y yo se las traje velozmente, sin saber todavía que Jaime había decidido que yo juagara con ellos, mientras me tomaba el whisky que me había asignado. Me correspondió sentarme en el suelo, de frente a los chicos del sofá, con Jaime a mi izquierda sentado en la silla de mi despacho, teniendo yo que levantar bastante la cabeza para mirarle a la cara, aunque me senté con la espalda completamente erguida.

Nochevieja (III)


Lo siguiente fue una ronda de dos cervezas y dos copas, que serví de nuevo con la bandeja, pero Jaime se levantó, apenas darle un sorbo, cuchicheando algo con los chicos y se fue a mi dormitorio, mirando para mí. No hizo falta que hiciera ningún gesto; yo entré al dormitorio, mientras el sujetaba la puerta, para cerrarla tras de mí. Me mando que me quitara el delantal y que me pusiera de rodillas, mientras él se desabrochaba el pantalón.

Nochevieja (II)


Jaime llegó el primero, como había anunciado, y tras hacerme dar una vuelta, para ver mi look, me dio dos besos y con una palmada en el culo, me dijo “¡Qué bien me lo voy a pasar hoy!”. Después se paseo por el salón impaciente, preguntando un montón de cosas sobre lo que había ido pidiendo durante los días anteriores. Yo le contesté con todo lujo de detalles y eso pareció gustarle mucho. Llevaba un traje negro, muy juvenil y una corbata roja enorme. Se sentó en el sofá y estiró las piernas en tono relajado, mientras sacaba su móvil de uno de los bolsillos de la americana. Yo le informé sobre los retrasos de sus amigos y él se quitó la americana y me la dio con un solo dedo, para volver a sentarse en la misma postura, esta vez enlazando las manos tras la nuca, y mirando el salón con cara de satisfacción. Esperó a que llegaran sus amigos para pedir la primera copa.
Cuando estuvieron todos sentados en el sofá y la silla del despacho que había sacado al salón, me fui a la cocina a preparar la primera ronda de bebidas, de las que cada uno ya me había informado. Las saqué al salón todas a la vez, usando una bandeja que había conseguido a última hora ese mismo día en un chino. Los chicos las tomaron delicadamente de la bandeja, sin quitar ojo de los equilibrios que yo iba haciendo, para que no se me cayese. Ya con ella vacía no dudaron en decir “A ver, a ver…” para que yo me diera la vuelta y verme bien el culo, que también me tocaron sin ningún reparo, sobando sus manos frías contras mis nalgas. La noche empezaba calentita y no habían ni probado la primera copa.
-          Tú tómate una cerveza – me dijo Jaime, mirándome fijamente.

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