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miércoles, 21 de enero de 2009

Sirviendo de Vacaciones


Después de la anterior experiencia, no tan buena como me esperaba, estuve un par de días haciendo vida tranquila de vacaciones y buscando un gym cerca de mi apartamento de alquiler. Seguía utilizando la misma aplicación pero ahora dejaba claro que era esclavo y que lo único que buscaba era Amo, nada de solo activos o solo Dominantes. La verdad, no estaba encontrando a nadie con experiencia, ni dispuesto a algo así.
Hasta que apareció el chico perfecto, de tan solo 19 años. Por supuesto sin nada de experiencia, pero loco por tenerla y, aunque demasiado dulce, dispuesto a tener a alguien servicial a sus pies. Decidí darle una oportunidad ya que también estaba muy interesado en algo a largo plazo, al menos las 3 semanas que me quedaban allí.
El chico estudiaba en la universidad que estaba cerca de mi apartamento pero su casa quedaba bastante lejos, así que no dudé en alquilar un coche para el tiempo que me quedaba allí y que, de todas formas, me haría buen servicio considerando las grandes distancias de esa ciudad. Después de hablar con él un par de días, varias veces al día, le invité a venir a mi apartamento a que le sirviera una buena cena y él aceptó.

Pasé a recogerlo en coche, pese a la corta distancia a la salida del edificio de la universidad, llevando puesto lo que él me indicó. Quería que fuera bastante serio a pesar del calor que hacía y llevaba una camisa negra, en la el sudor empezaba a mojar mis axilas debajo de mis bíceps apretados, metida por dentro de un pantalón vaquero negro y unos zapatos negros. Debajo llevaba un suspensorio también negro, por los cuales el chico compartía mi pasión. Siguiendo las detalladas instrucciones le esperé apoyado en el capó del coche, lo más cerca posible de la puerta, con mis gafas de sol puestas y cuando llegó, le salude seriamente y en voz alta.
-          Buenas tardes, Señor.
Él casi no contestó y me dirigí a abrirle la puerta del acompañante para cerrarla detrás de él antes de sentarme en el asiento del conductor para empezar a conducir a casa, intentando recordar el camino más corto en mi cabeza. Durante el trayecto no me dijo nada, luego descubriría que en persona era un chico más bien callado, y llegamos a casa dónde repetí el proceso a la inversa, tal y cómo me había solicitado. Me bajé de mi sitio y le abrí la puerta para que saliera y le indiqué el camino a mi apartamento, donde de nuevo le abrí la puerta esperando afuera a que él pasara.
Le ofrecí un zumo fresco y se lo entregué, con él sentado a la mesa del comedor, esperando nuevas instrucciones que no llegaron durante unos segundos en los que me miraba todo el cuerpo, disfrutando de su zumo; yo llegué a bajar la cabeza sin saber muy bien que hacer.
-          Podemos cenar cuando quiera – dije en voz baja.
-          Date la vuelta – contestó, como si no me hubiera escuchado.
Me giré despacio y me quedé de espaldas a él unos segundos antes de seguir girando.
-          Quítate la ropa. Despacio. - dijo con tranquilidad.
No esperé a completar la vuelta y me quedé de lado a él mientras me desabrochaba los botones de la camisa, despacio, antes de sacarla del pantalón y quitármela por completo. Me incliné sacando bien el culo para soltar despacio los dos zapatos y dejarlos a un lado;  ya erguido de nuevo, esta vez de espaldas a él, me desabroché los pantalones y me los baje hasta los tobillos inclinándome otra vez para sacarlos de mis pies. Cuando me levanté de nuevo me puse frente a él e incliné la cabeza, viéndole antes la cara de deseo que controló por el momento.
-          Ya puedes servir la cena. - Continuó.





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