Imprescindibles

No se pierda... Videos Hice un buen servicio en...

viernes, 13 de febrero de 2009

Vuelo Domestico


Me había despedido de Martín en mi propio apartamento, después de hacerle una última mamada, que él hubiera querido que fuera una follada, pero el tiempo se me echaba realmente encima. Le dejé en la puerta de la facultad, abriéndole con protocolo la puerta de mi coche por última vez.
Ya habiendo devuelto el coche al aparcamiento de la compañía de alquileres en el aeropuerto, sentí tristeza por las maravillosas semanas que había pasado sirviendo al Amo Martín, que descubrió los placeres de la dominación y el castigo a mi lado, incluso su polla se había estrenado con mi culo. Pronto se me pasó la leve nostalgia ante la excitación de encontrarme con mis amigos en Buenos Aires; hacía bastante tiempo que no los veía.
-          Ellos ya estarán aterrizando – pensé.

Tras facturar mi maleta más grande con la mayoría de mis juguetes, salvo alguno que le había dejado a Martín de recuerdo, pasé una seguridad estricta, probablemente por mis rasgos completamente occidentales, que me delataban como extranjero. Me cachearon y me revisaron la pequeña maleta de mano a fondo, pasando un rato un poco embarazoso cuando el agente de seguridad sacó de ella uno de mis plugs, que se había quedado allí por error, y lo levantaba con solo dos dedos mirándolo con cara de sorpresa, cruzando su mirada con la mía por tan solo un segundo, antes de volver a dejarlo en la maleta.
Decidí hacerle un último homenaje a Martín parando en el baño, justo antes de embarcar y metiéndome el plug, que llevaría metido todo el tiempo en mi culo, durante el corto vuelo. Lo volví a sacar ya en el aeropuerto de destino, en un baño similar, antes de recoger mi maleta para dirigirme a la habitación de hotel que compartiría con mis amigos por casi 2 semanas.
Ronnie salía de la ducha cuando yo entraba en la habitación con mi propia llave, llevando unos suspensorios, pasión que compartíamos, al igual que la de obedecer a los machos superiores a nosotros. Nos abrazamos sin pudor en medio de la habitación, casi dando un salto por la alegría de vernos y empezamos a ponernos al día.
Nico llegó de la calle unos minutos después, mientras Ronnie se vestía sin para de hablar, y yo le contestaba tumbado en mi cama, después de haberse puesto delicadamente una crema hidratante por todo su bronceado cuerpo, aún más musculoso que el mío. Había salido a… luego nos lo contaría. Salté de la cama para abrazarle a él también y no puede soltarle en casi un minuto. Además de un gran amigo, Nico era mi primo, aunque lejano, y no nos veíamos lo suficiente, entre mi vida en España y su trabajo en el ejército de los Estados Unidos de América, como cocinero. Él era solo pasivo, aunque conocía bien mi estilo de vida y no lo compartía, lo entendía perfectamente y no nos juzgaba. Sabía que compartiría habitación con dos esclavos y eso no cambiaría en nada su forma de ser.
Pesé a que los 3 hablábamos, mejor o peor, el castellano, lo que nos vendría muy bien para estas vacaciones, el inglés se convirtió en el idioma oficial de esa habitación y entre nosotros, como siempre. Algo que echaba de menos también, casi tanto como a ellos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Le aviso si hay Novedades...

Su email: