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viernes, 19 de noviembre de 2010

En compañía de otro esclavo


Tras el viaje a USA que me había ayudado tanto a olvidarme del AMO Ray, tal y cómo se me había anunciado, mi carga de trabajo era bastante elevada: cada vez hacía más tareas y cada vez me llevaban más tiempo. Aunque no tenía ninguna intención de encontrar a un Amo en aquellos momentos, pues no creía que pudiera encontrar a nadie comprado con Ray, no dejaba de entrar en ciertas redes sociales a hablar con gente y, por supuesto, mi vida como esclavo no había terminado y lo seguía reconociendo en todas las conversaciones que tenía con diferentes chicos y hombres; la mayoría de ellas no llegaban a nada.

sábado, 7 de agosto de 2010

Aventura en provincias


Era la tercera vez que Mario me pedía que fuera a cuidar su casa en una pequeña ciudad del norte y por tanto ya me conocía como funcionaban las cosas allí.

Con la esperanza completamente perdida y habiendo estado chateando con varias personas sin ninguna conclusión comencé mis andaduras con las aplicaciones móviles basadas en la proximidad.  Mario hacía ya varias horas que me había dejado al cargo del piso, completamente solo.
La persona adecuada tardó en aparecer e irónicamente bastante lejos pero mi gran predisposición a incluso ir a recogerle con el coche para traerle hasta el piso donde podríamos hacer lo que hiciera falta tranquilamente consiguió que la conversación continuase. Intercambiamos un par de fotos sin camiseta y el chico no estaba nada mal: delgadito, joven y con cara de chico malo. Además, yo ya sin esperanzas de encontrar Amo para una sesión, estaba encantado con la actitud del chico al que parecía gustarle el hecho de que yo fuera sumiso y complaciente.

Inicialmente su único objetivo era poder follarme la boca con tranquilidad sin que me importara atragantarme. Le gusto mucho el hecho de que me hubiera traído incluido en mi pequeña maleta un abrebocas con el que le ofrecí que me follara la garganta como más le gustase también usando las esposas que también había traído y el rollo de cinta americana que había encontrado en el despacho de Mario minutos atrás.

miércoles, 20 de enero de 2010

Adquisiciones


Hacía ya unos cuantos días que lo había pedido por internet y ya casi ni me acordaba de ello, así que me sorprendió el timbre de casa con un mensajero que tenía que subir para que le firmara la entrega. Me puse un albornoz encima del suspensorio para no abrirle la puerta semi-desnudo y firmé, aún preguntándome que podría ser hasta que vi el país de origen y recordé que tenía que ser el juguete que tanto me apetecía.

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