Imprescindibles

No se pierda... Mi última corrida Hice un buen servicio con...

domingo, 23 de octubre de 2016

Empezó como tantas veces


Sin mediar palabra se bajo los pantalones y su polla salió rápida para meterse en mi boca. Casi ni pude saborearla porque enseguida empezó a follarme la boca metiéndomela hasta le fondo de mi garganta. Yo aguantaba como podía dejando caer las babas desde mi boca al suelo. Se pasó un buen rato sujetándome la cabeza con ambas manos y dedicándose a tenerla el mayor tiempo posible metida hasta le fondo de mi boca cuando me apartó la cabeza con ambas manos hacia mi espalda haciéndome casi caer.
Se tomó un momento para cerrar la puerta que seguía aún entreabierta y le dio una vuelta a la llave que colgaba por dentro en la cerradura. Al girarse de vuelta frente a mí con el bulto de la polla durísima, oculta de nuevo bajo su pantalón, mientras yo intentaba limpiarme con los dedos las babas que aun corrían por mi barbilla y miraba por el suelo los charcos que había ido dejando, decidió levantarme la mano por primera vez. Medio lo vi venir, y levanté la cabeza por ver qué pasaba justo cuando su mano extendida se estrellaba contra mi cara con un sonoro bofetón y llenando mi mejilla de rubor.
-          A 4 patas, allí! – señalo delante del sofá mientras caminaba hacia él y se sentaba en el centro


Llegué a cuatro patas justo cuando él levantaba sus piernas para apoyarlas en mi espalda. Agaché mi cabeza y me mentalice calmadamente a que me tocaba hacer de reposapiés; eso me daría algún tiempo para recuperar el aliento. Sus piernas cambiaban de posición cada pocos minutos, apoyando sus suelas directamente en mis riñones o cruzando sus gemelos en el medio de mi espalda. Creo que se fumo un cigarro durante ese tiempo por el sonido del mechero y el humo que llenó el salón.
El siguiente paso estaba bastante claro en mi mente. Por la dureza de su rabo cuando me follaba la boca minutos antes sabía que no aguantaría mucho más sin darme la estocada final. Y así fue, no me sorprendió nada su orden de ponerme de pie de espaldas a él mientras se acercaba sentado al borde delantero del sofá. En pocos segundos tenía mis manos apoyadas en mis rodillas mientras botaba cada vez más rápido siguiendo sus instrucciones con extremo cuidado para asegurarme que la punta de su polla no salía de mi culo cuando me levantaba y que llegaba completamente hasta abajo cuando empujaba hacia mis espaldas.
Se agarró alrededor de mi cintura cuando llegó al orgasmo apretándome con fuerza mientras yo no paraba de moverme hasta que sus manos arañaron mi abdomen presionando hacia abajo. Me quedé con ella metida hasta el fondo hasta que sus manos se soltaron y entonces me puse de pie de nuevo sacando su rabo de mi culo. No tuve tiempo a pensar si traerle unos pañuelos de papel porque su orden fue de nuevo rápida para volver a estar a 4 patas delante de él. Sus piernas tardaron menos en reposar abiertas sombre mi, una en la nuca y otra en el límite de mi espalda y nalgas. Otro cigarrillo de encendía por encima de mí.


Su correo electrónico:

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Le aviso si hay Novedades...

Su email: