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martes, 25 de octubre de 2016

Los descansos del Amo Luis


Encendió la TV desde el mando que estaba apoyado en uno de los brazos del sofá pero no pareció entretenerle mucho o lo que vio encima de la mesa le gustó mucho más. Se levanto rápidamente apartándome con ligeras patadas en el costado para coger la fusta y blandirla en su mano sin evitar que se le escapara una corta carcajada socarrona que escuché desde mi posición aún a cuatro patas en medio del salón.
A los pocos minutos, sus piernas descansaban de nuevo encima de espalda y descargaba en momentos aleatorios la fusta sobre una parte de mi culo que le viniera más a mano. La verdad es que los golpes eran bastante fuertes para la desgana con la que parecía darlos. De vez en cuando paseaba la punta de la fusta por mis nalgas suavemente, supongo rozando las rojeces que me iba dejando, que al día siguiente comprobé en el espejo.

Pero la cantidad de juguetes disponibles encima de la mesa, tal y como él me había pedido cuando organizamos la sesión por whatsapp, no incluía solo la fusta. Se levantó de nuevo a la mesa y por el tiempo que tardó y los ruidos que hice supe que había elegido el humbler. Le costó mucho ponérmelo en el sitio correctamente, y eso que mi posición era muy buena para ello, pero terminó justo como el había imaginado: con mis pelotas bien estiradas apareciendo entre mis piernas sujetas por la pieza de madera que se aferraba a ellas mientras yo seguía a cuatro patas haciendo de nuevo como su mesa para reposar los pies.
Como me esperaba, siguió un buen rato descansando sin prestar mucha atención a la TV que hacía ruido a mi lado mientras seguía fumando y dejando la fusta caer con aparente desgana pero con fuerza, esta vez sobre mis pelotas apretadas la mayoría de las veces, aunque también sobre mis nalgas no dándoles tiempo a perder su tono rojizo.
Su descanso parecía haber acabado cuando apagó la TV y se levantó a echar un vistazo a la mesa de nuevo. Comprobé que tenía la polla medio dura, por el bulto de su pantalón, desde mi posición cerca del suelo pero no levanté mucho la cabeza, prefería que fuera una sorpresa lo que usaría a continuación.

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