Imprescindibles

No se pierda... Mi última corrida Hice un buen servicio con...

jueves, 3 de noviembre de 2016

Preparativos


Sin embargo, no fue nada de lo que había encima de la mesa por lo que empezaría el Amo, aunque utilizaría muchas de las cosas disponibles. Yo le había contado todo sobre las posibilidades para atarme que se hallaban escondidas en las paredes, techo y suelo, así que no le costó mucho encontrarlas y abrirlas, apartándome con un empujón dado con el pie en mis intercostales.
Pasó un largo rato estudiando las posibilidades y finalmente me ordenó ponerme de pie. Enseguida supe lo que quería hacer ya que me colocó las muñequeras, una en cada brazo, pero no las unió entre sí. Pronto las cuerdas pasaban por los mosquetones y mis brazos se levantaban hacia el techo a tirones hasta que casi necesité ponerme de puntillas.
Todavía miraba hacia arriba para ver la posición de mis muñecas con ese apretado bondage, cuando note presión sobre uno de los huesos de mis tobillos. Pensé rápidamente que la inmovilización se completaría atando mis piernas al suelo haciendo que mi cuerpo formara un “X” y miré hacia abajo. En lugar de lo obvio, me estaba poniendo el separador de tobillos consistente en una barra de madera negra que separaba dos tobilleras que pronto se habrían apretado sobre mí cuerpo y que yo no había preparado entre los “juguetes” de encima de la mesa, pero que recordé que llevaba varios días descansando, fuera de su lugar, en una esquina del salón.

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