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sábado, 17 de diciembre de 2016

Pasando el día juntos

Las sesiones con el Amo Luis continúan, aunque más espaciadas, con más intensidad. Parece que la excusa de tener que estudiar le aliviaba de otros compromisos dejándole libre todo el sábado para pasarlo en mi casa.

Sigue los mismos preparativos y siempre disfruta mucho con el electrokit probando todo tipo de combinaciones. Hoy me ha atado como siempre con las manos separadas hacia el techo, las piernas también separadas atadas al suelo y la mordaza puesta. Me ha hecho bastante daño al colocar el cockring metálico del electrokit como él ha dicho “por mi culpa” por tener la polla ya enormemente dura ,al igual que las pelotas. El segundo canal lo ha utilizado con los pads que ha colocado cuidadosamente en mi escroto asegurándose que quedaban pegados a los huevos.
Dedicó bastante tiempo a darme diferentes descargas oyendo me gemir y subiendo la intensidad poco a poco primero solo por el cockring. Después repitió lo mismo solo enviando descargas a mis huevos, a los que siguió dándoles varias descargas cuando llegó al tope de intensidad, quizás esperando a ver si conseguía sacarme la leche también esta vez. Realmente me rompió esta vez haciéndome gritar dejando la mordaza holgada en mi boca abierta.


Como siempre, después de putearme bastante con el electro que me deja completamente suave y sumiso para el resto del tiempo, y que a él le pone muy cachondo se dedicó a desahogar su calentón. Esta vez me sorprendió que me desatara las manos antes que los pies y me mandó bajarlas hasta el suelo mientras me daba un cachete y me quitaba la mordaza. Allí, aseguró mis muñecas a los anclajes del suelo en los que ya estaban fijados mis tobillos dejando mi cuerpo en forma de V invertida con el culo bien expuesto y mi cabeza colgando entre las piernas.
Me folló como tantas veces antes y como a él le gusta, sin que yo pueda moverme y oyéndome gritar y jadear por sus embestidas, en las que desde la primera consigue ya metérmela hasta al fondo con un fuerte empujón. Las muñecas me daban unos tirones enormes y menos mal que Luis me sujetaba el culo con ambas manos para que no me cayera por los empujones. Antes de terminar, como a él le gusta, oigo sus jadeos detrás de mi gemido, justo cuando me la saca de golpe para volver a metérmela de un solo empujón como cuando empieza a follarme y aguantando allí unos segundos me la vuelve a sacar jadeante otra vez.
Después de varias repeticiones de esta operación, termina follándome el fondo de mi culo despacio pero esta vez la saca de golpe para terminar fuera de mí y siento su leche caliente caer en mis nalgas y arroyar entre ellas mientras le oigo gemir, por primera vez sin intentar amortiguar el ruido, llenando la sala con su grave voz.
Me dejó un rato en esa postura muy quieto, para no perder el equilibrio mientras él se sentaba en el sofá supongo que a limpiarse, mientras daba una especie de bufidos supongo que por el alivio del enorme polvo que me acababa de echar. Me terminó desatando y me pidió una cerveza mientras él se iba a mi dormitorio. De allí salió con uno de mis slips que, aunque no llegaba a ser suspensorio, sujetaba solamente por una tira ancha de goma las partes de tela que cubrían mi paquete y mi culo.
-          Ponte esto y empieza a hacer la comida.
Ya que esta vez había venido a casa por la mañana, parece que se quedará a comer. Eso me alegró y comencé a pensar el menú que podía ofrecerle con lo que recordaba que había en mi nevera. Me costó encajar mi polla dentro del slip pero creo que al Amo le gustó porque me sobó bien el culo y me paró para que me diera una vuelta y sacarme un par de fotos con su móvil antes de que empezara a cocinar.

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