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No se pierda... Mi última corrida Hice un buen servicio con...

martes, 27 de diciembre de 2016

Feliz Navidad del Amo Luis


Antes de dejarme salir de la jaula me puso delante el comedero de perro con un poco de agua. Evidentemente no puede ni llegar a tocarla por mucho que estire mi lengua a través de los barrotes que se me incrustaron en la cara. El Amo me miró divertido desde fuera, en cuclillas al frente de mi jaula de perro.
-          Sigue intentándolo, perro. Tienes sed. – Dijo mientras se levantaba sin perder su sonrisa.

Sabiendo que no podría llegar, seguí intentando siquiera lamer el borde del comedero con la punta de mi lengua pero la metí rápidamente para no morderme cuando tuve que apretar mis dientes por la descarga que volvía a subir por dentro de mi culo haciéndome revolver dentro del espacio reducido que tenía. Mi cabeza se golpeó contra un barrote del techo y con una mano agarré un barrote frontal intentando no gritar y preparándome para la siguiente descarga. Sin embargo esa descarga  no llegó y salí de mi jaula de perro marcha atrás, intentando estirar de nuevo mis piernas durante un par de movimientos antes de quedarme de nuevo a cuatro patas en el suelo agradeciendo que ya no hubiera barrotes bajo mis rodillas.
Y como ya iba siendo hora, lo siguiente que el Amo tenía preparado en su mente para mí era para su placer. Su polla se balanceaba bien dura por encima de mi cabeza cuando la levanté para mirar al Amo habiendo visto la cintura de sus pantalones llegar a sus pies desde mi posición perruna. La meneaba con una mano ligeramente invitándome a comer y no me costó levantar más mi cabeza y sacar de nuevo mi lengua para que, con los mismos movimientos su polla me empezara a golpear en la boca que intenté cerrar para comenzar a chuparla. Cuando conseguí tener su capullo en la boca, el Amo empezó a moverse hacia el sofá y yo le seguí sin sacármela de la boca hasta que, una vez él sentado, pude metérmela hasta el fondo de mi garganta. Él me la sacó bruscamente como si se estuviera dejando llevar por un impulso que no quería dejar libre todavía.
Se levantó del sofá y yo le esperé babeando a cuatro patas casi con mi cabeza encima del cojín mientras oía el chirrido típico del guarda-maletas encima de mi armario donde el Amo sabía que estaban guardados los juguetes menos usados. Yo me preguntaba que tendría Luis en la mente ahora mismo y no tardé en oír de nuevo sus pasos detrás de mí justo antes de sentir una presión en uno de mis tobillos y después en el otro. Me había puesto el cepo de madera en los tobillos pero yo sólo tenía un cepo de ese estilo y… como mi mente ya pensaba, era un cepo de 4 agujeros.
-          Trae las manos aquí – dijo el Amo Luis.
Apoyé mi cabeza en el cojín para que las manos me llegaran a la altura de mis tobillos entre mis piernas y allí notaron el tacto de la madera y las deje a disposición del Amo para que las colocara en los respectivos agujeros. Una vez note la presión en las muñecas, hundiendo mi boca en el cojín, note todas mis extremidades presionadas al cerrar el cepo completamente. Luego sentí como Luis se sentaba de nuevo en el cojín dejando mi cabeza aún hundida en él, entre sus piernas. Tuvo que hacer un verdadero esfuerzo para moverme hacía atrás y dejar mi cabeza apoyarse suavemente en el suelo. La postura que él deseaba no estaba saliendo en realidad tan bien como tenía en mente y tuvo que sentarse en el suelo para poder meterme de nuevo la polla en la boca.
Yo solo podía mover mi cabeza para ayudar en la mamada que el Amo quería y cuando me dejaba en la posición en la que estaba, mi garganta se llenaba completamente con la punta de su polla mientras notaba mis hombros doloridos por la postura. Sin poder controlar de ninguna forma la follada de garganta, noté el sudor caerme por las sienes mientras luchaba contra las arcadas y dejaba salir mis babas sin parar antes de poder coger aire de nuevo, las pocas veces que podía.
Por fin me sacó la polla de su boca levantando mi cabeza con sus dos manos  mientras el movía también sus caderas para ayudar la salida de su miembro. Me dejó apoyar la cabeza sobre una de sus piernas mientras todavía jadeaba con la cara llena de sudor, babas y lágrimas. Uno de sus brazos pasó por encima de mi cabeza apretándola contra su pierna para llegar a menearse la polla y en esta inhumana postura en la que yo ya me había casi olvidado de todo, salvo de ver la leche del Amo salir de su punta a chorro me llegó de nuevo una descarga a través de mi culo haciendo gritar sin poder mover ninguna de mis extremidades para superar el resquemor dentro de mi intestino.
A la vez que mi grito, llegó su orgasmo con un suspiro profundo mientras los movimientos de su brazo me golpeaban la cara rápidamente. Cuando liberó mi cabeza pude ver unas perlas de leche sobre su vello púbico y su polla todavía dura descansando sobre abdomen.
-          Limpia eso, perro – Dijo con voz entrecortada
Froté mi cara sobre su pierna deslizándola para llegar con mi lengua a esas gotas que había visto. Con su ayuda pude colocarme de frente a su torso para lamer toda la leche que había descargado el Amo sobre sí mismo. Cuando se levantó dejando mi cabeza apoyada en el suelo, respire profundamente tranquilo por el trabajo bien hecho e intentando recuperar el aliento por el esfuerzo sin prestar atención al dolor de mis rodillas, hombros y muñecas.
-          Feliz Navidad, perro – dijo el Amo Luis desde mis espaldas
Antes de que pudiera contestar, una nueva descarga recorrió mi ojete y grité abiertamente resbalando mi frente sudorosa hasta que apoyé mi mejilla en el suelo con un golpe seco.

                         



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