Imprescindibles

No se pierda... Mi última corrida Hice un buen servicio con...

sábado, 20 de octubre de 2007

y tenía un amigo allí?


Volví con la cara limpia y un billete grande, sujeto a la goma de mi suspensorio. Tuve que dejar las monedas de propina cuando pedí mi refresco de naranja, porque no tenía donde meterlas y no quería hacer otro viaje a la taquilla. Alex seguía disfrutando su copa con cara de satisfacción, pero alguien se había parado a hablar con él y parecían tener una conversación bastante animada, así que me quedé a un lado.

Pronto Alex me llamó, moviendo su mano hacia mí con gesto de que moviera el culo para allí, así que fui rápidamente al lado de su silla, dejando mi refresco apoyado en la barra.

-          Mira, es éste – Le dijo al hombre mientras me tomaba por un hombro y me colocaba en medio de los dos.
-          Pues está muy bien – Contestó el hombre, mientras me sobaba los pectorales y los abdominales.
Alex empujó mis hombros para que me girara y el otro hombre me acarició la espalda. También me sobo el culo, cuando Alex tiró de mis hombros para que me agachara.
-          ¿Qué te parece? – preguntó Alex.
-          Estupendo - contestó el hombre.
-          Vamos, entonces - cerró Alex.
Los dos dejaron las copas en la barra y el hombre comenzó a andar hacia el cuarto oscuro; llevaba unos pantalones vaqueros con pinta de viejos y la espalda desnuda, en la que se veían unos ciertos músculos, pero también una cierta edad en la piel. Yo le seguí, dejando que Alex fuera detrás de mí, tomándome por las caderas, como dirigiéndome. Llegamos a una zona bastante oscura en la que vi lo que me pareció un altillo, al que Alex continuaba dirigiéndome. Cuando levante la pierna para subirme, me di cuenta que se trataba de una especie de bañera, y cuando metí mi segundo pie el hombre ya tenía una generosa polla fuera de su pantalón, así que me arrodille. Alex me hizo un gesto como para que me alejara, pero entendí que lo que quería, era que intentara tumbarme. Lo mejor que pude hacer fue sentarme con las piernas cruzadas y dejar caer mi cuerpo para atrás, apoyando mi cabeza en la redondez de la pared de esa bañera. Justo en el momento que empezaba a colocarme, note un líquido caliente cayendo sobre mis piernas. El hombre había empezado a mear, con un chorro discreto, que se iba acercando cada vez más hacia mi cabeza.
Cuando el chorro llegó a su máxima potencia, me llegaba casi a la barbilla y yo deslice mi esplada por la bañera, abriendo la boca para que me cayera algo dentro de ella. El olor a meada en ese bañera se estaba multiplicando rápidamente; casi no me trague nada, dejé la meada caer en mi boca y rebosar por las comisuras de mis labios, juntándolos de vez en cuando, con mi garganta cerrada, para que saliera todo el contenido de mi boca. Alex que había estado mirando desde una esquina a mis pies, apoyado en la pared, había desaparecido para aparecer de nuevo al lado de mi cabeza, con los pantalones desabrochados, y sacándose también la polla.
Cuando Alex comenzó a mear, directamente a mi boca, el otro hombre ya había acabado y se masturbaba mirando el chorro de meada de Alex, desde su sitio. Decidí que la meada de Alex si me la debería tragar, así que empecé a dejar que mi garganta se relajase sin cerrar los labios y di grandes tragos de su caliente pis. A Alex pareció gustarle, porque creí oírle sonreír en la oscuridad y siguió meando con cuidado de que me cayera en la boca hasta la última gota, que sacudió desde la altura, moviendo su polla con ambas manos. Cuando se la había ya guardado, se agachó un poco y yo me incorporé en la bañera levemente para escucharle bien.
-          Chúpasela bien a mi amigo. Y rapidito, que se me está acabando la copa - me dijo Alex al oído.
-          Sí… - se me ahogó en la garganta, porque Alex no esperaba respuesta, y se había ido de allí ya.
Me puse de rodillas en la misma bañera y me acerqué a la polla de aquel hombre, supuesto amigo de Alex, que ya la tenía dura después de ese rato meneándosela. Me dio la impresión de que su polla olía a meada, pero estaba claro que era yo, y la bañera, los que olíamos. Me metí su polla en la boca sin pensarlo, mientras la agarraba con una mano, cuando me di cuenta que mis manos también tenían cierto olor a pis. A él no pareció importarle, así que seguí haciéndolo con un poco de desgana. Sin embargo mi mamada le debió de encantar, porque tardó bastante poco en sacar su polla de mi boca, para seguir meneándosela y correrse, esta vez apuntando a mi pecho, mientras yo cerraba los ojos.
Me levanté de allí prácticamente empapado e intenté escurrir con mis manos la mayor cantidad de líquido de mi cuerpo, pero no pude quitarme ese olor a meados. Salí avergonzado por el olor a la zona de la barra ,donde encontré a Alex, que movió su copa vacía en cuanto me vio.
Me coloqué en una zona de la barra en la que no había gente cerca e intenté no tocarla. Pedí la copa de Alex con la cabeza baja y pose un billete en la barra, mientras me la servía, para poder irme con ella antes de que el camarero lo cogiera y pudiera darse cuente de que estaba mojado de pis, o eso me parecía a mí. Le llevé la copa a Alex y el comenzó a beberla.
-          Apestas a urinario – Me dijo despectivamente, con media sonrisa en la cara, que casi no vi porque agaché la cabeza hundido de la vergüenza.
-          Puedes irte - completó extendiéndome la llave de la taquilla, colgando de su dedo para que pudiera cogerla sin tocarle.
Me vestí con vergüenza en  la taquilla y sintiendo como el olor a meado pasaba de mi cuerpo a mi ropa, le devolví la llave de la taquilla al portero y salí del bar, casi corriendo, con ganas de estar ya en mi casa. De hecho fui corriendo todo el camino y llegué fatigado. Me desnudé casi fuera de mi piso y llevé toda mi ropa a la lavadora antes de ir directo a la ducha.
                         

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