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martes, 3 de enero de 2017

Por esta vez


Por esta vez me puso a comerle la polla antes que cualquier otra cosa. Entró en casa y sin decir nada me apoyó las manos sobre los hombros presionando para que me pusiera de rodillas y yo me di prisa en abrir sus pantalones. Los dos teníamos muchas ganas de lo que iba a pasar. Me metí su polla hasta la garganta en cuanto la tuve delante y él no me animó a chupársela con más calma. Me dejó chupársela entera mientras crecía dentro de mi boca hasta que yo mismo me estaba atragantando con la punta de su polla rascando mi garganta y me quedaba allí aguantando las arcadas agarrando sus muslos con mis manos. Por esta vez no me pidió tampoco que pusiera las manos a la espalda como a él le gusta.
Y por esta vez no me folló él la boca y me dejó chuparle la polla a mi ritmo hasta que se corrió con su polla medio metida en mi boca con un profundo suspiro. Noté su leche caer en mi boca y me apuré a seguir chupándosela mientras recolocaba su leche por mi boca para saborearla bien y no tragármela todavía hasta que no la hubiera tenido toda. El segundo chorro llegó cuando tenía solo la punta de su polla dentro de la boca y pude succionar el miembro del Amo hasta que le saqué las siguientes gotas mientras él terminaba de jadear.
Me saqué la polla de la boca y la miré con ganas de más buscando alguna gota de leche que no hubiera aprovechado. Coloqué mi lengua llena de la esencia del Amo debajo de su polla y miré al Amo desde el suelo directamente a los ojos. Él hacía lo mismo desde su posición de superioridad. Sin apartar la vista volví a chupar su capullo.
-          ¿Está rica?
Asentí ligeramente con la cabeza.
-          Traga
-          Gracias, Amo – contesté después de guardar mi lengua en la boca para poder cerrarla y tragármelo todo con cara de placer mientras seguía mirando a los ojos de mi Amo que pareció complacido por mi gesto.
-          Te voy a preparar – Estaba ya mi mente preparada para escuchas pero por esta vez no lo dijo.

Salió de mi habitación, como siempre como el que pasea por un sitio en el que ha estado un millón de veces, y traía el humbler en la mano. Lo había usado conmigo una de las primeras veces y desde entonces se había olvidado de él. Esta vez no le costó tanto colocármelo, quizás por tener menos miedo a hacerme todo el daño posible.
Me quedé de rodillas en el suelo apoyando mis puños cerrados también en el suelo lo más cerca posible de mis rodillas para encoger mi cuerpo hacia mis pelotas estiradas debajo de mi ojete y noté como las acariciaba esperando su golpe de un momento a otro. Sin embargo el Amo apareció delante de mí para sentarse en el suelo con las piernas cruzadas y colocar su cara delante de la mía con una mirada fija.
-          No me dejes de mirar – me dijo desafiante, casi sin pestañear.
Mi cara se inclinó hacia adelante con los ojos fijos en los de mi Amo apretando mi nariz contra la suya mientras él hacía fuerza con su frente sobre la mía y yo apretaba los dientes al sentir la primera descarga que recorría mis huevos. La suave caricia que había sentido no había sido más que la colocación de los pads del electrokit en mis pelotas y el mando estaba apoyado en una de las rodillas del Amo con su mano encima controlando el momento de cada descarga.
Casi sin tiempo de recuperar el aliento una nueva descarga me volvió a recorrer las pelotas y volví a apretar mis dientes sin mover la vista de los ojos desafiantes de mi Amo; no pude evitar gritar y echar mi aliento sobre su cara aunque tampoco tuve tiempo a que eso me preocupara porque la sensación de que mis pelotas explotarían en cualquier momento centraba toda mi atención intentando no estirar demasiado mi tronco para no estirarlas más con cada descarga que me llegaba.
-          ¿Vas a llorar? – Me preguntó el Amo Luis desafiante mientras accionaba de nuevo el control del electrokit.
Esta vez grite abiertamente y le contesté entre jadeos.
-          Haré todo lo que usted quiera, Amo.
-          Quiero que llores – enunció sin dejar de mirarme y empujando su frente contra la mía obligándome a retroceder y relajar mi tensión en el escroto.
Una nueva descarga recorría mis pelotas con la mirada fija del Amo clavada en mis ojos y su presión en mi frente. Una lágrima empezaba a caer desde uno de mis ojos, quizás más por mantenerlos abiertos con la mirada fija que por el dolor de mis pelotas al borde de la explosión.
-          Me voy a estudiar fuera de España – Me soltó el Amo Luis de repente sin dejar de mirarme fijamente pero reduciendo la presión sobre mi frente.
Al mismo tiempo envió una nueva descarga desde el control de mando a mis pelotas.
Mis ojos no pudieron aguantarle la mirada y con mi grito bajé la cabeza y le dejé de mirar para volver a levantarla segundos después. Estaba llorando y no por el dolor de mis huevos al borde de la explosión. No me dio más descargas y se sentó en el sofá. No sé si me dio alguna orden porque no recuerdo prestarle atención. Por esta vez, me dejé llorar desconsolado sólo pensando en mí mismo. Por esta vez.

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