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martes, 21 de febrero de 2017

Provocaciones

Últimamente me está costando mucho aguantar mis ganas de correrme, de hacerme una paja, una enorme paja. Me levanto con una erección enorme que me cuesta bajar y me imagino desnudo meneándomela con las dos manos hasta que me corro a chorros por encima de mi mismo. Por supuesto, esta imaginación lejos de ayudarme, me pone más cachondo.

Cuando tomo la ducha fría consigo controlar mi estado de salido permanente, al menos durante unos cuantos minutos, pero cuando llego al gimnasio, el cruzarme con un cuerpo sudado, hace que mi polla vuelva a reaccionar de nuevo. Me siento controlado por mis necesidades.

Y este estado no podría traerme nada bueno; mi imaginación se desborda e intento desencadenar situaciones fantásticas, que muchas veces solo me llevan a estar aún más cachondo, cuando no llega el desenlace que mi mente preveía.

Hoy me ha dado por ir al gimnasio sin ropa interior, y al contrario de lo que suelo hacer normalmente, llegar ya vestido para mis ejercicios, he entrado a cambiarme primero al vestuario, siguiendo una sugerencia que recibí hace algún tiempo. Llegué al vestuario, y al quitarme mis pantalones vaqueros, mi polla se quedo libre en medio del vestuario. Aunque no había nadie más allí, decidí quitarme también mi polo, para quedarme completamente desnudo, antes de comenzar a vestirme. Nadie me veía, pero mi polla ya aumentaba de tamaño. Me puse mi pantalón de deporte, despacio y me di cuenta que se notaría mi media erección al salir a la sala de máquinas, pero no me importó.

Ejecuté mis ejercicios tal y como me indicó mi entrenador, que pareció no darse cuenta del bulto exagerado que hoy había en mi pantalón, o quizás se dio cuenta y no le importó, o quizás era yo el único que pensaba en eso. Conseguí olvidarme de mi excitación durante los ejercicios pero me atacó de nuevo en cuanto volví a los vestuarios y me cruce con un par de tíos allí cambiándose. Mi provocación siguió y me quite toda la ropa sudada para irme desnudo, con la toalla en la mano hacia una de las duchas.

Esta vez no usé el agua fría y dejé que el agua caliente aumentara la excitación de mi entrepierna, sobretodo cuando pasé mis manos por mi palpitante ojete para eliminar el sudor. Me sequé levemente antes de volver al vestuario, con la toalla en la mano, completamente desnudo. No sé si alguien de los que estaba allí me miró, pero volví a meter mi polla dura en los vaqueros tras secarme mejor y me fui marcándola hacia mi casa.

Aunque me vea unos cuantos vídeos al día, sigo cachondísimo y aguantando sin correrme. En este caso, una follada normalita de Scary Fuckers, de la que más me apetece, es limpiar las botas que llevan puestas.

video


Espero mantener mi fuerza de voluntad.



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