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domingo, 5 de marzo de 2017

Sí que sé cómo pasó


Aún no sé muy bien cómo paso, bueno sí que lo sé: debido a la enorme erección que llevaba yendo y viniendo toda la mañana dentro de mi suspensorio.
Me senté delante del escritorio de mi despacho e inicié el ordenador del trabajo con intención de adelantar unas cuantas tareas. Tardaba demasiado en encender  y comencé a encender también mi ordenador personal, con la intención de tener algunas conversaciones pendientes por skype con algunos contactos. Este tardaba mucho más en encender, pero la erección de mi polla había vuelto. Me levanté para irme a la ducha, pero paré a mitad de camino y me di la vuelta al ordenador, apartando la silla de delante del escritorio. No llegué a encender el skype cuando terminó de iniciarse y me fui directamente al buscador, alguna pagina web con cámaras...
No me costó encontrar alguna con un registro, que me pareció demasiado largo, y unos minutos después podía ver un recuadro en mi navegador en el que se veía mi imagen, proveniente de la web cam, en directo. Me fui a mi habitación, ya transmitiendo para volver con unos cuantos juguetes que coloqué encima del portátil del trabajo, cerrando su tapa sin apagarlo. Uno de ellos no llegó a tocar la mesa: me puse la máscara de cuero negro y me la ajuste en la nuca usando ambas manos para hacer un fuerte nudo.

-          ¡Aprieta bien! – pensé mientras daba un buen tirón de los cordones de cuero – a ver si se te baja la erección...
No había nadie conectado viéndome todavía. Coloqué el portátil para que se pudiera ver todo mi cuerpo, de pie en medio de mi pequeño despacho y ajusté la fuente para poder leer sin tener que acercarme mucho al ordenador. La imagen de mi cam era bastante pequeña para mí pero me distinguía con la máscara negra y los suspensorios blancos.
-          Esto no pega – pensé mientras de daba la vuelta hacia mi dormitorio de nuevo.
Cuando regresé comprobé que ya tenía un par de espectadores, que no habían escrito nada. Me coloqué en el centro del campo de visión de la cam y me quité los suspensorios. Mi polla perfectamente dura se balanceó entre mis piernas. Le di un par de golpes con mi mano, como culpándola de lo cachondo que estaba y me puse los suspensorios que había recogido de mi dormitorio, esta vez negros, a juego con la máscara. Los comentarios habían empezado a fluir en el chat sobre mi polla y el número de usuarios comenzaba a aumentar.
Di una vuelta sobre mí mismo, deteniéndome de espaldas, agachándome, dejando que viera mi culo, colocando bien las tiras de mi suspensorio para que enmarcaran mis nalgas. Me di un suave azote en una de las nalgas antes de volver a ponerme de frente y leer los mensajes que tenía. La mayoría querían ver mi polla de nuevo y me puse a escribir.
-          Soy pasivo y muy obediente.
Los siguientes mensajes preguntaba de donde era, donde estaba y algunas cosas más que no me interesaba contestar. Necesitaba una orden, complacer a alguien. Que alguien estuviera al mando. Intenté animar al personal cogiendo el plug que me esperaba encima del otro portátil.
Me lo metí en la boca de un tirón y cerré los labios alrededor de él; me puse de rodillas y llevé mis manos a detrás de la nuca. Los mensajes que recibía seguían siendo irrelevantes; creo que tenía unos cuantos mensajes privados pero no sabía ni como abrirlos. Agaché mi cabeza y la siguiente idea llegó a ella: busqué las pinzas japonesas de encima del portátil y las mostré para la cámara antes de ponerme la primera en uno de mis pezones. La saqué y la volví a colocar ayudándome con la otra mano, dejando la otra pinza colgar de la cadena, para agarrarla bien al fondo de mi carne, apretando mi pezón. Tras colocar la otra pinza miré de nuevo a la pantalla, todavía de rodillas y por fin leí algo interesante.
-          Tira de esa cadena.
Por fin… ¡una orden! No dudé ni un segundo y sujeté la cadena con dos dedos estirándola hacia adelante y hacia arriba para que se viera bien, hasta que llegó a su límite. La sujeté solo con mi pulgar y le di un par de tirones, intentando que me pillaran por sorpresa a mí mismo. Supongo que mi gesto de dolor no se noto a través de la máscara por mis labios apretados alrededor del plug de látex.
Ante la falta de más ordenes en el chat, en el que hablaban de casi todo, repetí mi mensaje.
-          Soy pasivo y muy sumiso.
Me puse de pie y abriendo mis labios dejé caer de mi boca el plug hacia una de mis manos, estaba bien lleno de baba. Casi sin manipularlo más, me di la vuelta y coloqué la mano debajo de mis nalgas. Empecé a buscar la entrada de mi culo con la punta del plug y en cuanto la encontré, empujé mi mano fuertemente dejando que mi culo se abriera para que entrara el plug hasta el fondo causándome un gemido. Comprobé que estaba bien metido y que no se movería y me abrí las nalgas para que se viera bien por la cam antes de darme la vuelta a leer de nuevo la pantalla.
Mi erección seguía a tope y metí la mano dentro de mis suspensorios para colocar mi polla hacia un lado dentro de ellos. Mostré mi paquete para la cámara, agarrándome las pelotas y rozando mi polla con dos dedos para que se marcara bien. La mayoría de los mensajes que recibía querían ver mi polla, chuparla, verme las pelotas… no se daban cuenta que tanto mis huevos como mi polla solo sirven para castigarlas.
Me llevé el portátil al baño, me quité la máscara y me metí debajo de la ducha, con plug, pinzas y suspensorios. Por supuesto el chorro de agua fría al máximo. Me costó entrar y di un par de saltos debajo del agua helada hasta que me acostumbré a la temperatura y me quedé quieto dejando que el agua congelara toda mi piel y sobre todo, mi paquete.
Tardé un minuto en que mi polla se bajara por completo. Me quité el suspensorio antes de quitarme las pinzas y sacarme el plug del culo. Comprobé que seguía teniendo algo de audiencia en la cámara. Los mensajes seguían sin ser muy sugerentes para un esclavo como yo. La apagué después de secarme.

4 comentarios:

  1. Que aburrido es el Ciber, sobre todo en lo referente al BDSM.
    ¡Y qué egoístas sois los esclavos! Solo buscáis vuestro placer. Tú solo buscabas que alguien te castigara la polla y las pelotas. Un castigo (debido al ciber) que aplicarías tú, con la intensidad y cadencia que a ti te viniera bien. ¡EGOISTA!!!

    ¿Ese "egoísmo" también lo ejerces en real? No creo que conmigo te sirviera de mucho.

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    1. Coincido con usted, Amo Severo: el ciber es aburridísimo. En este caso, ha sido mi estado de cachondo el que me llevó a hacerlo y ya ve que no me sirvió de nada... el egoísmo no lleva nada, lección que ya debería haber aprendido, pero la carne es débil..
      En sesiones reales no soy así ni mucho menos, la presencia de un Amo delante de mí es algo que me hace olvidarme de todo, incluido ese egoísmo que tengo muy pocas veces.
      Gracias por su corrección.
      Un respetuoso saludo!

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  2. Coincido con los dos, el ciber es lo peor, incluso dentro del sexo más vainilla.

    A ver si lo entiendo bien, ¿sólo te corres si te lo piden pero si no no te corres en absoluto, no?

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    1. No es tanto que me lo pidan, si no más bien que me lo ordenen o que me den permiso; en cualquier otro caso, a la ducha fría y a aguantar. Pero esta vez lo llevo bastante mal...

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