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domingo, 16 de abril de 2017

La respuesta era "Sí"


Como buen amigo siempre comparto con ellos y como buen esclavo siempre ofrezco a mis Amos lo que creo que es mejor para ellos, intentando no pensar en mí mismo, no me lo merezco. Las dos situaciones se han unido esta vez y así han surgido las cosas.
Llevaba toda la semana paseando a Ronnie por Madrid. Bueno, él ya había estado aquí varias veces así que tampoco tuve que hacer las rutas habituales y nos dedicamos a nosotros mismos y a hacer un poco lo que queríamos. Por supuesto, nuestra componente de esclavos, muy elevada, nos hacía dedicar bastante tiempo a la búsqueda de alguna opción de servir a un buen Amo. Yo llevaba también toda la semana en una interminable conversación con JV sobre nuestra última sesión, como siempre, intentando sonsacarle de que otras formas yo le podría servir y había conseguido entusiasmarle con la posibilidad de que me dejara el culo bien rojo, antes o durante su follada, sin tener que tocármelo mucho. Ya sabía los instrumentos que tenía disponibles y parecía dispuesto a utilizar alguno. Por mi parte, por supuesto, la respuesta era “Sí”.


Cuando llegamos al momento de encajar nuestra cita, llegó mi momento de intentar encajar a Ronnie a hacer otra cosa durante la misma; pero JV pareció demasiado interesado en que yo tuviera un amigo estadounidense en la ciudad.
-          Y tu amigo, ¿es cómo tú? – me escribió
-          Sí – No tuve más remedio que contestar
Tuve que dar explicaciones sobre a que me refería, pero la respuesta era “Sí”. Ronnie es gay como yo, Ronnie es esclavo como yo y Ronnie estaría encantado de servirle como yo. Y una cosa muy importante para JV, Ronnie tiene el culo completamente depilado como yo.
-          Sí – seguía apareciendo como mi respuesta en la conversación a las múltiples preguntas de JV.
El desenlace estaba claro, aunque intenté que JV se atreviera con los dos a la vez. Esta vez, él quedaría con Ronnie, en mi casa, mientras que yo sería el que se diera una vuelta de un par de horas por Madrid para no molestar. Decidí que me iría al gimnasio y apagaría el móvil.
Cuando volví a casa, Ronnie me recibió con una enorme sonrisa. Todavía llevaba puestos sus suspensorios negros y la piel morena de sus nalgas estaba enrojecida. La pala de madera de spank estaba tirada en medio del sofá y él limpiaba el suelo, probablemente hace unos segundo lleno de lapos. Tras oír la versión de Ronnie, decidí escribirle a JV para saber si el servicio había sido de calidad.
Mi conclusión fue la misma por los dos lados: la mejor sesión con JV, y no la he tenido yo.

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