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sábado, 1 de abril de 2017

Mañana en el coche


La verdad es que no sé si escribir esta historia o no.  Hoy hemos salido de Madrid, en mi coche, he parado un par de veces para que Mario estirara un poco las piernas, yo podría haber hecho todo el camino del tirón sin problema.

Como siempre, Mario rechaza cualquier tipo de insinuación por mi parte, pero solo de boca para afuera; en el momento en el que yo adquiero mi natural posición de mayordomo, o como lo queráis llamar, de él que hace todo mientras él solo sostiene su copa en el sofá, está realmente encantado.
Llegamos a casa de su primo sin problemas, una casa ya conocida para mí, cerca de la hora de comer, y mientras él revisaba con cara de cansado por el viaje algunas cosas de la casa (que mucho me extrañaría que estuvieran fuera de sitio considerando que su primo se fue ayer) yo enseguida me puse manos a la obra para conseguir algo para comer. La verdad es que no iba a ponerme a cocinar todavía y pedí comida a domicilio. Por la tarde saldría al supermercado al menos a abastecer ese refrigerador para el fin de semana que Mario pasaría allí; cuando me quedara solo ya sería otra cosa.

Pero por supuesto, nuestra siempre amplia conversación durante la comida, mientras yo le cortaba y servía trozos de las diferentes pizzas que había pedido, era lo suficientemente cómoda para que Mario se tomara una copa después de comer; estábamos de fin de semana. Detrás de la primera fue la segunda y con dos copas, Mario ya tiene la polla como el pico de una plancha. No me tuvo que insistir mucho, nunca lo tuvo que hacer, aunque sé que su rutina sexual es bastante… ¡eso!... rutinaria.

En pocos minutos deshacíamos la cama de su primo mientras yo me intentaba meter hasta el fondo de mi garganta su preciosa polla y él hacía lo mismo con la mía. Tuve que pararle unas cuantas veces porque me podría correr en cualquier momento. Por suerte pronto le apeteció follarme un rato y ¡joder! Nunca me acuerdo de lo bien que me la mete. El polvo fue espectacular y de nuevo tuve que contenerme un par de veces y pensar en otra cosa para que mi leche no saliera a chorro por mi polla. Aún así se me escaparon unas cuantas gotas y tuve que cambiar las sábanas de la cama.

Mario ya debería estar acostumbrado pero porque, que yo recuerde, nunca me he corrido acostándome con él; siempre le he dejado muy claro que aunque el sexo con él es buenísimo, no es el tipo de sexo que un esclavo como yo busca o más bien, necesito. Pero esta vez parecía un poco molesto.

-          Sí has estado a punto de correrte, ¿por qué no lo has hecho?

Me ha costado explicárselo, quizás porque esta vez hasta mi propia convicción flaquea. Pero sigo con mi cuenta hacia adelante, sin correrme, cuánto más tiempo mejor, hasta que llegue el Amo que me ordene hacerlo.

4 comentarios:

  1. Pues conmigo, te lo ordenase o no, seguro que te correrías. No por que sea un gran follador (no suelo follar a mis esclavos), ni siquiera tengo una "buena polla" (más bien normalita tirando a pequeña), sino por los «juegos» a los que te sometería.

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    1. No lo sé, tengo mucho control... pero es cierto que son los "juegos" los que es más fácil que me hagan correrme. El sexo para los esclavos como yo, es completamente secundario... dependiendo de si lo quiere el Amo o no.

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  2. No eres el primer esclavo que le escucho/leo decir que se controla las corridas pero sí que me sorprende que lleves aguantando tantísimo tiempo. No te diré que eso es malo porque es una de las cosas que te gustan y hacen feliz y aparte con eso tampoco dañas a nadie, es sólo que como gran fan de las corridas que soy me sorprende tanta capacidad de aguante.

    Un fuerte abrazo.

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    1. No es para nada mi record aguantando, pero esta vez me está costando un montón!

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