Imprescindibles

No se pierda... Mi última corrida Hice un buen servicio con...

viernes, 30 de junio de 2017

Grupo Orgulloso (II)


Con la corrida del primer chico todo se detuvo un momento. Yo aproveché para incorporarme y tomar aire profundamente sin poder evitar frotarme las nalgas ligeramente por su ardor. Pero mi postura erguida no iba a durar mucho tiempo y lo comprendí perfectamente, quedaban otros dos machos por descargar y ese sería mi objetivo desde aquel momento.

El que tomó el relevo en mi culo fue el chico que lideraba al grupo. El chico que ya se había corrido consiguió otra cerveza y se relajaba, casi tirado en el sofá mientras el hombre de barba colocaba de nuevo la silla, en la que esta vez tuve que subir una pierna. Esperó a que la polla, que ya me había comido, entrara por mi culo haciendo que mi torso se inclinara hacia adelante para agarrarme del pelo e intentar mantenerme lo más recto posible. Esta polla era más larga y más delgada que la anterior, por lo que mi ojete no sabía muy bien lo que pasaba, no se necesitaba abrir tanto, pero el dolor de la embestida llegaba más profundo. El elemento que eligió el chico de barba fue de nuevo una de las varas que blandió en el aire mientras todavía sujetaba mi pelo y yo le miraba fijamente, apretando mis dientes.

Las embestidas fueron pocas antes de que el líder del grupo tuviera que rebajar el ritmo de la follada, supongo que para no correrse todavía. Los golpes de vara ya habían empezado a caer. Primero sobre mi abdomen, algunos sobre mis pectorales. Suaves pero firmes, sin dejar marcas profundas, pero haciéndome apretar más mis dientes. No puede evitar cerrar más mi culo cuando el primer varazo cayó sobre mi polla, muy dura y goteando. El chico que me follaba lo notó y esta vez parece que no puedo evitar seguir adelante con la corrida. Me metió dos embestidas enormes hasta el fondo, haciendo mi gritar. Casi no se me oía porque el gemía más alto que yo. La vara volvió a caer sobre mi polla, esta vez más fuerte y volví a gritar. Esta vez se escuchó perfectamente, seguido de una medio carcajada del chico que se tomaba la cerveza en el sofá. Con el tercer golpe de vara, que se estrelló muy cerca de la punta de mi polla cuando el chico que me follaba sacaba su polla de mi culo, después de haberse corrido.

De nuevo tenía unos segundos para ponerme del pie y estirar mi rodilla, respirando profundamente, con la boca muy abierta. Jadeando en realidad. Solo quedaba el chico de barba por relajarse. Él me miraba fijamente aún con la vara en la mano y yo le aguanté la mirada. Era como un reto. “¿Qué querrá hacer para correrse?” se pasaba por mi mente, recordando que a él lo habían calificado sus compañeros como “el experto”.

Sin embargo la sesión grupal estaba prácticamente terminada. Aunque cuando él giro a mi alrededor para observarme desde atrás, yo recuperé mi posición apoyado el silla, listo para una nueva ronda, sin estar completamente seguro de que mi culo la aguantara, aunque sabía que mi ojete sí. Fueron sus manos las que se posaron sobre mi culo, casi sin acercarse al ojete. Se paseaban fuerte por cada una de las marcas de la vara, apretándolas con varios dedos. Intente no protestar ni gruñir. Primero me di cuenta de que me tocaba solo con un mano y lo entendí al completo cuando sentí un liquido viscoso y caliente caer sobre una de mis nalgas. Simplemente se había hecho una paja con las marcas que me entre los tres me habían dejado en el culo.


Me incorporé orgulloso cuando su mano se retiro de mi cuerpo. Había conseguido que los 3 chicos se corrieran. El precio… lo había pagado mi culo y mis muslos. Luego lo comprobaría en el espejo. Un varazo rojo cruzaba mi polla completamente dura y decidí ocultarla dentro de mis suspensorios antes de agradecerle a los chicos la visita y empezar la despedida.

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